¡Jesús, envíame tu Espíritu y transforma mi corazón! Mt 1,18-24

Evangelio del Día - 18 diciembre, 2017

“«José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo…»
Esto sucedió para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: «Digan a la hija de Sión: Mira que tu rey viene hacia ti, humilde y montado sobre un asna, sobre la cría de un animal de carga»” (Mt 1,20; 21,4-5).
 
Jesús viene a nosotros, tomando la condición humana, a través de María, que junto a José proyectaban un matrimonio sencillo.
María vive la pobreza más absoluta, pues todo lo espera de Dios, por eso el Espíritu Santo puede hacer maravillas en su corazón y convertirla en Madre de Jesús.
 
José vive de su trabajo de carpintero y busca en todo la voluntad de Dios; por esto puede acoger lo que el Ángel le comunica y asume la propuesta divina con alegría.
 
Jesús nace en una cueva, vive desprendido de todo, para darse a todos; a la hora de manifestarse como Rey lo hace como: Niño, frente a los magos; y montado sobre un burro al entrar en Jerusalén.
 
Elegir la pobreza como estilo de vida nos da la libertad para ordenar el corazón hacia Dios y dejar que nos haga fecundos por el Espíritu.
 
Señor toma mi corazón y toma posesión de mí; hazme un instrumento del Espíritu para extender el Reino.
 
¡Jesús, envíame tu Espíritu y transforma mi corazón!
¿Asumo los proyectos de Dios sobre mi vida con alegría?
 
En unión de oraciones
Hno. Javier Lázaro sc