“La cargó sobre sus hombros,
lleno de alegría”
(Lc 15,5).

(Mes del Sagrado Corazón 2010)


Jesús para describirnos cómo es su Corazón toma la figura del buen pastor. De este modo, quiere manifestar su interés y preocupación por cada uno. Esta imagen la entendían perfectamente sus interlocutores, los hombres de campo, acostumbrados al cuidado de las ovejas, como medio para ganarse la vida y expresión de sus fatigas diarias.

Dios siempre me habla en el idioma y en el vocabulario que pueda entender. Se hace cercano y entra en sintonía con mis sentimientos. Para ti que quieres encontrarlo, siempre se hace presente en tu camino. Ahora también te está haciendo sentir su presencia. Vive en tu corazón. Te está sosteniendo.

Jesús siempre respeta tu libertad, pero quiere que la recuperes cuando sabe que ya irremediablemente la has perdido y no la puedes recobrar, porque te encuentras desorientado, sin esperanza y apartado de los demás. Permitió que te alejaras, con todo el dolor de su Corazón, aunque sabía que te harías daño. Te da la vida y un corazón que sólo está hecho para amar. Pero tú eliges algunas veces no ser feliz y te apartas de Él.

Aunque es un pastor de cien ovejas, su atención está en ti en forma particular. Las quiere a todas. Pero su Corazón se inclina hacia vos, porque te sientes lejos y no puedes percibir el aliento de su presencia. Él conoce tus heridas, quiere que sientas su amor. Pretende responder al reclamo silencioso que haces, para que alguien te comprenda y te ame.

Jesús no te abandona a tus caprichos. Siempre necesita expresarnos su ternura. No se conforma con tener noventa y nueve ovejas más. Él te quiere a ti en forma única y personal. Por eso, se arriesga y entrega su vida, hasta que te encuentra.

Baja hasta lo más hondo de la quebrada, hasta tu miseria, a lo que a te avergüenza. No tiene miedo de que le vuelvas la cara, le des la espalda y te hagas indiferente a su amor. No te reprocha nada. Jesús está feliz porque te ha encontrado. Su Corazón manso y humilde sólo te mira a ti, para darte Vida.

Su gozo está en encontrarte para hacerte sentir su cariño. No le importa la causa por la que te fuiste. En este momento está contigo, te carga sobre sus hombros. Te da la seguridad de que ya no volverás a sentir la oscuridad o el miedo. Ahora puedes mirar con sus propios ojos, te lleva junto a su rostro, eres el centro de todas sus preocupaciones, percibes su aliento y los latidos de su Corazón. Te devuelve la esperanza y te sana.

Camina por vos, te saca de la angustia y te hace sentir cercano a los demás. Vuelves a sentirte hijo y hermano. Puedes entrar en comunión con tu corazón. Te aceptas y te sientes amado. Puedes ser feliz, porque nuevamente tienes la libertad para amar y éste es el camino que tienes que recorrer.

 Jesús siente un deleite infinito, porque tú eres su predilecto. Junto con el Padre y el Espíritu Santo hace una fiesta, en la que participamos todos nosotros, como hermanos y familia de Dios. Sientes la fuerza del amor, al que puedes corresponder, dejándote ayudar con su gracia y bebiendo el agua Viva que brota de su Corazón.

Hoy eres el gozo del Corazón de Cristo; así, siente la emoción entusiasta y desbordante de un niño, la pasión de un enamorado, la compasión de un Padre, la ternura de una madre y la misericordia infinita de Dios. 

Hno. Javier Lázaro


                                                                   

 

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