La comunicación
formativa


La comunicación supone establecer un vínculo con nuestro interlocutor donde hay una donación de algo. En nuestro caso es: "querer el bien del otro". 

1. Cuando hablamos de la comunicación educativa nos estamos refiriendo a una mirada cariñosa hacia la otra persona, a una aceptación con sus defectos y virtudes. La persona tiene valor en sí, independientemente de su aspecto, de sus cualidades intelectuales o del poder adquisitivo. 

2. Somos capaces de comunicarnos porque sabemos anticipar a lo que puede llegar la persona, a esa plenitud a la que está llamada, es decir partimos dando nuestra confianza y nuestro optimismo en sus posibilidades. La persona siente que puede contar con nosotros para hacer su proyecto de vida. Esto indica que hemos aprendido a descentrarnos y salir de nosotros mismos, a cultivar nuestra reflexión para potenciar nuestra interioridad, sólo de esa forma podemos ver la singularidad de nuestro prójimo. 

3. Hay una entrega de nuestro yo personal al tú de la persona con la que queremos establecer una comunicación profunda. Hemos percibido el valor que encierra y su capacidad de mejora. Vemos a la persona independientemente de lo que hace o los errores cometidos. 

4. La comunicación ayuda a salir del anonimato a la persona y nosotros la impulsamos a superarse para asumir los criterios con que la amamos. La comunicación auténtica busca la perfección de la persona, respetando sus particularidades. Potencia su libertad motivada por su carácter de persona única y llamada al encuentro con los otros. 

5. Quiebra nuestra indiferencia hacia el otro, posibilitando la entrega, que es la máxima posibilidad de realización personal. De alguna manera al dirigirnos al otro esperamos su respuesta, nos hacemos vulnerables e indigentes de la correspondencia. Es necesario hacer un esfuerzo para vencer nuestro orgullo personal y no tener miedo a correr el riesgo de que no nos responda de acuerdo a nuestras expectativas. 

6. La comunicación nos hace poner en común nuestros intereses, sentimientos, afectos, etc.; nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. Esto sólo es posible cuando hemos dejado abierta la posibilidad al otro de entrar en nuestro mundo interior, para ello nos tiene que ver como quienes valoramos su persona buscando lo bueno, en forma plena. Entonces se produce una identificación que conduce a la comunión

7. La comunicación profunda nos lleva al centro de la persona cuando se da la confidencialidad. Ésta es posible cuando hay reflexión en cada una de las personas. El tiempo personal es el que ayuda a ir al encuentro del otro. "La falta de tiempo", es más una falta de visión para percibir la necesidad del cultivo personal y de jerarquización de las actividades. Cada uno necesita su tiempo. ¿Qué podemos comunicar desde nuestro vacío? 

8. En toda comunicación además de un emisor, un receptor, un canal, un mensaje, etc., lo que debe existir es la voluntad de comunicarnos. Dada la importancia de la comunicación no podemos dejarla al arbitrio de nuestros sentimientos. Éstos se hacen presentes en la comunicación pero gobernados por la voluntad. La comunicación desde este punto de vista es una elección, un acto de libertad, una forma selecta de fijarnos en la singularidad de cada persona. Con nuestro acto de libertad (de voluntad), confirmamos a la persona en su ser, buscamos su bien y felicidad, nos identificamos en cierto modo con ella. Mientras la espontaneidad nos mueve en el plano de la simpatía natural, cuando interviene la voluntad, nos movemos en la valoración de la persona haciendo perseverar la amistad

9. En el inicio de una comunicación nuestro interlocutor se tiene que sentir delicadamente "herido". Hemos conseguido entrar en sus "poros" para provocar una respuesta, una apertura, en ese momento hay una respuesta activa. El proceso educativo se da cuando hay una respuesta del educando. Nuestro interés no está en indagar o conocer la vida ajena, está en que la persona se realice y lo hace en la medida que se abre a los otros y se descentra de sí mismo. En la comunicación hay un descubrimiento de las cualidades del tú y una exigencia suave para actualizarlas y hacerlas crecer, que sólo ocurre cuando se da la respuesta activa del tú. 

10. La comunicación auténtica no está sujeta a algunos momentos, como caprichosos, se produce aún en el silencio perseverante de la escucha convertida en fidelidad. De alguna manera echamos raíces en la persona. Nuestra inteligencia y voluntad son capaces de sobrepasar las contrariedades. Hay una resolución de "querer" comunicarnos por encima de las variables "climáticas". 

11. Además de transmitir información objetiva, damos cuenta de nuestro mundo interior, ponemos en juego nuestra interioridad, nos comunicamos con el corazón. En cada palabra y gesto expresamos lo que sentimos en lo más profundo de nuestro sentimientos. Cuando vamos al encuentro del tú, vamos con todas las facultades haciendo unitaria nuestra vida. La unidad tan ansiada es responsabilidad nuestra, tenemos que poner en guardia la voluntad para ordenar las percepciones externas e internas, para que nuestros sentimientos vayan al unísono. Estar más informados o tener más sensaciones no implica una mejor comunicación. 

12. En el orden que debemos mantener en nuestra comunicación está presente el diálogo amoroso con Dios. Las relaciones interpersonales con los otros están marcadas por el ritmo de nuestros encuentros con Dios. Cuando la vida se hace oración, todas nuestras comunicaciones son en Dios. En cada conversación se hace presente Dios y nosotros hacemos presentes a los demás en nuestra oración. Ese afán de reafirmar a los otros en su ser es la cooperación que hacemos con Dios pues Él nos ha creado. Hacer presente a Dios en nuestra comunicación es hacer que esté marcada por la autenticidad; estaremos seguros que no buscamos el interés o la satisfacción personal. Él es el que nos ayudará a respetar a todos, pues no podemos olvidar que la puerta de la comunicación se abre hacia fuera. No sirve dar empujones para forzar a nadie en muchas oportunidades hay que saber girar la manija para que se abra sola. La comunicación como acto educativo, tiene mucho de arte y de paciencia. "Bienaventurados los pacientes porque heredarán la tierra".

                                                                                   Hno. Eloy Javier Lázaro

 

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