La confianza nos abre a todas las posibilidades


LaLa confianza nos abre a todas las posibilidades. Según DÍAZ, “Vivir sin confianza hace la vida dolorosa; ser iluso es estar constantemente expuesto al engaño. Sólo la capacidad de crítica y objetividad puede dar a la confianza las bases de madurez que requiere”. En esta reflexión vamos a señalar algunas de las consecuencias positivas de la confianza.

1.      Se enciende el amor en nosotros.

El amor como plenitud de la capacidad de libertad no depende absolutamente de los esfuerzos  personales orientados a la abnegación. Es la confianza la que abre la perspectiva del amor. Abre la posibilidad de arriesgar por uno mismo y por los demás. Por la confianza, y sólo por la confianza es como se llega al amor. El amor es un acto de fe, y quien tenga poca fe en los otros, también tiene poco amor.

Puede sonar muy  romántico cuando hablamos de amor, pero supone renovar   la confianza en forma  constante, saber perdonar cuando estamos heridos en lo más íntimo o simplemente escuchar con una actitud de empatía.

Dar confianza cuando sentimos satisfacción  inmediata es fácil. Sólo una actitud de superación de la visión personal, nos da la posibilidades de entregarnos a los demás, de amar siempre.

2.      Nos ayuda  a ser reflexivos.

El amor no puede ser ciego. Siempre está marcado por la totalidad de la persona. La racionalidad se hace presente a través de la reflexión.  La confianza exige el análisis de la realidad,  contrariamente a una primera impresión que podría suponernos como personas ilusas y crédulas.

Regalar confianza es un itinerario que supone un trabajo paciente sobre nosotros mismos, animar nuestra vida desde adentro.

La reflexión es una actualización del proyecto personal de vida, donde además de ver lo que no nos sale, buscamos motivaciones a través de las cosas positivas que hemos logrado. Con frecuencia la excusa para no reflexionar, será la falta de tiempo. Pero, reflexionar, hace al ser de la persona, no lo podemos plantear como una pérdida de tiempo. Cuando no hay reflexión, se produce un desconocimiento de nosotros mismos y de quienes nos rodean y la confianza se distorsiona reduciéndose a resultados.

3.      La confianza nos hace superar el miedo.      

El miedo nos inmoviliza, sólo el creernos capaces de hacer cosas y empezar a creer en nosotros mismos nos libera para empezar a comunicar vida también a los demás. La confianza es transitiva, porque es la tentativa de unir a una persona a otra, haciendo el espacio y dándose el tiempo.

El miedo parte de una idea propia de imposibilidad ante la realidad que nos rodea. Una estrategia  es pensar que hay otras posibilidades para superar las dificultades. Usemos el estímulo o la motivación como forma de apuntalar la confianza. Para ello tenemos  que profundizar en nuestra capacidad de espera.

4.      La confianza llama a existir a cada persona.

Sólo cuando creemos en alguien estamos llamándolo a existir. Decir a alguien que creemos en él, es darle vida. La razón de que se crea “algo” es que se crea “a alguien”. Cuando esto no sucede se trata de algo distinto de la fe propiamente dicha”. Poder creerle a alguien es creer en uno mismo.

La confianza es un vínculo que no lo podemos generar autónomamente. La confianza es un vínculo entre personas que genera una expectativas de crecimiento en distintos órdenes de acuerdo a las personas a las que hacemos referencia. El entrenador de fútbol hará crecer en la habilidad del manejo de la pelota, el profesor de matemática en la capacidad de razonar y el compañero en la amistad. En todos los casos hay una persona que a través de la confianza está haciendo crecer.

5.      La confianza nos hace considerar a la persona de forma totalizante.

Cuando hablamos de que confiamos en alguien, estamos diciendo que lo acogemos en su totalidad, tal como es, sin tratar de cambiarle. La sociedad competitiva busca precisamente los resultados, pero la persona concreta, nuestro alumno o hijo,  principalmente tiene que ser feliz. No son cosas antagónicas, simplemente se trata de ver a la persona en todas sus potencialidades. En función del mercado de producción somos engranajes. Tomando a la persona como una totalidad, le enseñaremos además a ser en relación consigo mismo y con la sociedad.

6.      La confianza disminuye los costos operativos.

En un grupo de personas que se tienen confianza no  necesitan muchos reglamentos, están por encima de las normas escritas y se dejan conducir por el bien de todos. Aunque nunca podemos desconocer el uso inadecuado de la libertad y la debilidad humana.

7.      La confianza nos ayuda a delegar parte de la responsabilidad.        

La confianza enaltece a cada persona como un ser racional, y le hace capaz de  responder en cada circunstancia como corresponde en cada momento. Esto es así ya que educar en la confianza supone entender a la persona como protagonista de cada una de sus acciones. Nuestros jóvenes podrán asumir la responsabilidad de su trabajo cuando pasemos de los conocimientos a las competencias, sabiendo qué se hace y cómo se hace. Tiene que haber una cultura del trabajo “bien hecho”. Tener confianza para delegar responsabilidades en las personas que nos rodean nos libera del agobio que podemos sufrir al pretender hacer todo nosotros.

8.      Con la confianza se produce el encuentro personal: yo- tu

Muchos de nuestras relaciones se dan en la superficialidad por una falta de compromiso. Cuando decimos que existe confianza entre dos  o más personas es porque se produce un encuentro real y se miran a los ojos con la intención de comunicarse desde el mundo íntimo de cada uno de ellos.

9.      La confianza nos hace fuertes en los problemas y ejemplos para los demás.

La confianza nos da la fortaleza para superar los problemas más difíciles; esta fortaleza se redobla cuando sabemos que tenemos que engendrar la confianza y el valor en los demás, es decir que tenemos que ser ejemplos. Lo vemos en cada madre cuando tiene que volcarse en el cuidado del hijo enfermo y además sabe sostener al resto de la familia.            

10.  La confianza nos hace perseverantes.

La confianza tiene un componente decisivo que es la paciencia. Tenemos la tentación de cambiar en nuestra actitud por lo cambiantes que son los jóvenes. Ser perseverantes en nuestra espera es fundamental para consolidar la confianza entre las personas. La coherencia molesta a algunos que tienen miedo de sentirse interpelados por el comportamiento de nuestra conducta. En estas circunstancias tenemos que confiar y perseverar en nuestras convicciones. “La paciencia todo lo alcanza”.

 

                                                                                   Hno. Eloy Javier Lázaro

 

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