La fortaleza nos posibilita alcanzar el bien
(Bienvenida 2009)


Queridos alumnos, padres y docentes: bienvenidos al inicio de este nuevo ciclo lectivo. Es una alegría encontrarnos nuevamente después de las vacaciones y sobre todo de haber intensificado la vida de familia.

Hoy venimos al colegio porque todos nos necesitamos para seguir creciendo. Cada uno estamos abiertos a comunicarnos con el compañero que está al lado. Todos estamos llamados a la apertura hacia nosotros mismos, hacia los demás y hacia Dios. No podemos vivir como en una isla, solos. Eso se da sólo en las películas. El colegio es un lugar de encuentro, donde buscamos formar una comunidad, poner las cosas en común, aprendemos a compartir. Para que haya comunidad se tiene que dar intercambio espiritual, de afectos y de amistad.

Además este año nos proponemos crecer en dos valores: la fortaleza y la perseverancia.

Con la fortaleza nos disponemos a buscar siempre el bien. Sólo la realización del bien nos produce la alegría desde adentro. Pero podemos ser fuertes si razonamos, pensamos dónde está el bien, para luego tratar de perseguirlo y alcanzarlo.

Por tanto, necesitamos tiempo para: pensar las cosas, no responder de cualquier forma, estar atentos a las necesidades de los compañeros, ver dónde les puedo dar una mano, estar dispuestos a colaborar con la señorita o el profesor en la clase, siguiendo las consignas que se dan. 

La fortaleza nos abre a la paciencia,  que nos hace esperar en nosotros mismos y en los demás. Venimos al Colegio, pero no podemos aprender todo de golpe, necesitamos dar un paso tras otro. Hay que seguir caminos y procesos. Hacer bien las cosas en el cuaderno o la carpeta hoy, mañana y así todos los días sucesivos es la forma de crecer. La paciencia nos dará la fortaleza en los momentos que nos venga la tristeza porque el camino se hacer largo. Tendremos la fortaleza de seguir confiadamente hasta que todo se alcance.

El otro valor que nos orienta es la perseverancia, que de alguna manera es parte de la fortaleza. Nos resulta fácil ilusionarnos el primer día de clase, pero es tan importante el mantener esa motivación a lo largo de todos los días. Así cada cosa que empecemos, debemos intentar terminarla. No dejar las cosas a medias, pues eso nos conduce a la insatisfacción. Tenemos necesidad de ver las cosas bien terminadas.

Nos puede parecer muy difícil, pero tenemos la ayuda de muchas personas que nos quieren, nos ayudan y además con su ejemplo nos empujan a hacer las cosas como se deben.

En primer lugar nuestro padres, que nos han dado la vida y por tanto saben lo importante que son los detalles para la conformación de la personalidad. Uds ven los esfuerzos que hacen sus padres todos los días, para: tener lo materialmente necesario para vivir con dignidad, darles una formación humana para que sean personas de bien, insertarse en la sociedad en la que vivimos y vivir de la fe, que es el regalo más grande que todos podemos recibir.

 Gracias queridos padres por la confianza que ponen en nosotros. Estamos dispuestos a acompañar su tarea de educar a sus hijos. Esto será posible desde el diálogo sincero y la cordialidad, buscando la mutua colaboración entre colegio y familia. Hoy la familia y la escuela son las instituciones básicas de la sociedad, pero están atacadas desde todos los lados. Tratemos de protegernos mutuamente en nuestra vocación de dar vida, sin olvidarnos que tenemos que vivir en un mundo globalizado y competitivo donde sólo cuenta el tener y el hacer. Hay un olvido de la persona como único ser capaz de reflexionar y amar. 

Las señoritas y profesores estamos comprometidos para ayudar en todo lo que necesiten. Además de enseñarles lengua, matemática e inglés, queremos que aprendáis de nuestro ejemplo y actitud de servicio. Vosotros, queridos niños, dais sentido a la vocación que hemos recibido. Sus padres nos han delegado una tarea que asumimos con responsabilidad porque además sabemos que nos realiza como personas. Somos profesionales de la educación y por tanto nuestro destino es seguir dando vida. Estamos dispuestos a ayudar a completar la vida que habéis  recibido de los padres y hacerles crecer en libertad.

Hay un amigo que no nos va a fallar y está siempre en nuestro corazón. Es Jesús. También fue a la escuela y se cansó. Aprendió a jugar y a compartir con sus amigos de Nazareth. Podemos invitarle a jugar con nosotros, a sentarse a nuestro lado en clase, a que nos acompañe en nuestra vida de familia, para que nuestro hogar se parezca cada día más al de José, María y Jesús. Sabemos que crecía en sabiduría, estatura y gracia delante de los hombres y de Dios. Nosotros también estamos llamados a crecer. Pídamele que esté siempre esté a nuestro lado, que queremos compartir todo con Él.

Este año además estamos celebrando los ciento cincuenta años del Hno Policarpo. Para nosotros es otro ejemplo que nos sirve para mirarle y seguirle.

  • Como hijo tuvo que colaborar en todos los trabajos de su familia, cuidaba las ovejas para ayudar a la economía familiar.

  • Como educador, se preparó y se recibió de maestro por su cuenta, aplicándose en el estudio.

  • Como niño, enseñó a sus compañeros lo lindo que es tener amistad con María y Jesús a través de la oración.

  • Se hizo hermano, se entregó al servicio total hasta dar la vida por sus hermanos y alumnos. Vivió de la confianza de estar siempre en el amor de Dios.

También nos van a ayudar a crecer nuestros compañeros. Nos necesitamos todos. Entre todos tenemos que crear un clima de aprecio, de respeto y de alegría. En todo momento se tiene que manifestar que nos queremos. Para ello hay que aprender a crear una familia, donde todo se comparte y nos olvidamos un poco de nosotros mismos, para pensar en los demás.

Tratemos de que todas las relaciones sean de cordialidad, donde nos exista la competencia, ni la envidia. Tratemos de apreciarnos los unos a los otros, pues todos somos hermanos. Todos formamos la comunidad corazonista en el colegio Belgrano. Felicitaciones y buen comienzo. Que el Sagrado Corazón de Jesús nos bendiga.

 

                                                                                   Hno. Eloy Javier Lázaro

 

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