La magnanimidad nos impulsa hacia lo grande”

Marzo 2014


Al empezar cualquier actividad, siempre se nos presentan resistencias, que necesitamos vencer. No importa si lo que tenemos que emprender es importante o es un acto insignificante; si no percibimos una gratificación inmediata nos cuesta comenzar o no lo podemos realizar. Necesitamos encontrar las motivaciones necesarias, que no siempre van a ser evidentes racionalmente; en muchas oportunidades las vamos a encontrar en el corazón, que es donde se centra la afectividad. Aunque ya tenemos que anticipar, que la dimensión emocional no nos puede determinar en nuestra forma de actuar. 

La virtud de la magnanimidad, se define, como la grandeza y la elevación de  ánimo. Todos la necesitamos ¿Quién no tiene momentos de “bajón”? La magnanimidad hay que cultivarla en forma permanente, para que en el momento preciso se haga más fácil recurrir a la fuerza que tenemos escondida en la interioridad.

La magnanimidad es importantísima en las relaciones interpersonales, pues es la virtud que ayuda  a superar las diferencias y a sostener el compromiso personal. Dado el valor que tiene la magnanimidad en la vida diaria, vamos a reflexionar sobre los distintos aspectos, sin seguir un orden riguroso, pero con la seguridad de que da fortaleza a nuestro espíritu:

1.    La magnanimidad es una virtud natural, que tiende a lo grande, sin importar las dificultades. Es propia de las personas que pueden ilusionarse, que ven la vida con esperanza y que por tanto a todo lo que emprenden le agregan grandeza de ánimo, para que las actividades se hagan más fáciles. Todos la podemos adquirir cultivando la mirada confiada y reconociendo que es un proceso, que exige pasos ordenados, comprometiendo toda nuestra vida.

Aunque decimos que es una virtud natural, también está  sostenida por la gracia de Dios y por tanto pasa a tener una dimensión sobrenatural, que supera infinitamente nuestras fuerzas. Para esto sólo tenemos que dejarnos iluminar por la fe y responder con generosidad a la llamada que Dios nos hace en lo más íntimo de nuestro ser.

2.    Ayuda  a la perfección de todas las virtudes, en cuanto que es disposición de ánimo para alcanzar los niveles más altos de cada una. Es difícil delimitar la magnanimidad respecto de las otras virtudes. Forma parte de la fortaleza y la templanza; pero la necesita la fortaleza para sostenerse en el esfuerzo y también la templanza para tener el ánimo de poder postergar lo que nos satisface hasta el momento indicado o indefinidamente. Aunque está constitutivamente en las cuatro virtudes cardenales, no es una de ellas. Pero sin la magnanimidad la persona queda tirada por tierra, sin la capacidad de ser ella misma, ni de disfrutar lo que tiene como proyecto.

La magnanimidad es capaz de iniciar y sostener una obra buena hasta su término, sin detenerse frente a las dificultades e infundiendo siempre el ánimo necesario para impulsarnos hacia el fin que perseguimos.

3.    La magnanimidad no se orienta directamente a la acción pero está en todo su proceso. Genera en quienes la cultivan una confianza real en sus posibilidades, supone una esperanza cierta de que alcanzarán lo que buscan. Nos permite gozarnos anticipadamente del bien que podemos lograr; genera el clima social que facilita la acción, ordena las cosas para que todas se ordenen hacia el fin que se persigue. Discierne lo que se presenta como alternativa, multiplica la capacidad de esfuerzo en los momentos críticos, no se resigna con la mediocridad, siempre está por lo más excelso y bello.

4.    La magnanimidad nos hace realistas en las posibilidades que tenemos, para que no nos confundamos por las llamadas de lo más bajo y que parece más fácil. Nos ayuda a tomar conciencia de las limitaciones, sin dejar de creer en nosotros mismos. No nos abandona frente a los espejismos que se nos presentan en el camino. Nos informa interiormente de que tenemos que seguir en la lucha para llegar a la plenitud. Esta claridad surge del conocimiento y la aceptación personal.

La magnanimidad es una llamada interior, que sentimos en nuestro corazón y la que explícitamente nos impulsa hacia lo más grande. Por eso la mayor fuente de la magnanimidad la vamos a encontrar en la vocación a ser personas íntegras, que buscan con autenticidad la verdad, el bien y lo bello. Precisamos una comunión con nosotros mismo que nos permita vivir la profundidad de nuestro ser, que en definitiva es la amistad con Dios.

5.    La magnanimidad es la virtud que mueve a la alabanza, porque tiene por objetivo las grandes realizaciones conforme a la recta razón. Pero la alabanza es una fuente de magnanimidad, nos abre a lo grande y nos ayuda a reconocer lo bueno.

En lo concreto, la magnanimidad nos ayuda a descubrir lo positivo de cada situación. Aunque también reconoce lo negativo, pero no nos detiene en la lamentación y el enojo, nos permite salir inmediatamente a buscar las nuevas posibilidades. En la contrariedad también encontramos el lado positivo, que no habíamos previsto, que estamos llamados a reconocer y a celebrar.

6.    La magnanimidad es el mejor apoyo a la esperanza y la resistencia más eficaz contra la desesperanza. La magnanimidad nos abre a los ideales y nos hace salir del encerramiento en nosotros mismos. Nos impide el ofuscamiento o cualquier sentimiento que nos haga pensar que no podemos. Sin dejar de ser humanos y cálidos en las adversidades, la magnanimidad nos conduce a querer empezar cuantas veces sean necesarias, sin hacer consideraciones que desanimen a los que están en nuestro entorno. Por la magnanimidad reaccionamos con nuevo ímpetu frente a quienes nos quieren detener con argumentos pesimistas o la indiferencia de quienes ya han dejado de creer.

7.    Ordena el espíritu, colocándolo en el justo medio entre la pusilanimidad y la presunción. La magnanimidad mueve la voluntad hacia la acción y nos da la humildad de reconocer nuestras posibilidades. Por la humildad podemos contar con la colaboración de los demás y de Dios. La humildad nos permite ayudar a otros, no buscando el protagonismo personal. La magnanimidad nos ayuda a no buscar honores o ser más que los demás; esto nos da la libertad de corazón, para huir de la competencia o la confrontación.

La magnanimidad nos libera de creernos más de lo que somos. Nos permite estar atentos sobre nosotros mismos para no dejarnos llevar por el engreimiento o la vanagloria. Esto nos hace entrar en el realismo, para vivir la alegría de lo que somos.

La pereza nos debilita y nos detiene física, psicológicamente y espiritualmente. Pero la magnanimidad nos saca del peso de nosotros mismos, para que avancemos paso a paso en todos los aspectos que nos plenifican. Esto se manifestará como luz en el corazón que lo mueve hacia la generosidad y el olvido de sí mismo.

8.    Sus extravíos dan en el ridículo o verdaderas locuras de la soberbia. Para evitar estar desviaciones, que nos alejan de la magnanimidad, nos dejamos aconsejar por quienes sabemos que nos quieren. La forma de impedir estas situaciones negativas, es sopesando el bien que buscamos y acogiendo las sugerencias que nos ayudan a reflexionar con ánimo alegre. Por tanto aprendemos a escuchar con avidez a quienes con sinceridad nos dicen las cosas para nuestro bien.

9.    La magnanimidad es opuesta a la vanidad, porque trata de no procurarse las pequeñas satisfacciones del amor propio. Siempre busca lo grande de una forma callada y silenciosa. Cuando buscamos el aplauso de los demás la magnanimidad se debilita, pues estamos dependiendo de algo efímero que no siempre llega, el reconocimiento ajeno.

 10. La figura de la magnanimidad, según la enciclopedia de Espasa-Calpe, es una matrona majestuosa, con una actitud noble y elaborada, tocada con casco con piel de león. Se apoya en la columna, símbolo de la fuerza y tiene en la mano un dardo, mirando hacia abajo, símbolo de la clemencia; a sus pies gime la envidia y tratan de herirla los reptiles.

La magnanimidad está animada por el amor, que hace posible todo lo bueno.

 

                                                                                                 Hno. Javier Lázaro

 

 


 

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