La verdad y la empatía fortalecen los lazos de la comunidad educativa
(
Bienvenida 2010)



Empezar un nuevo ciclo lectivo es tener la oportunidad de darnos infinitas posibilidades de crecer y ser felices desde todas las dimensiones de la persona. Hoy todos venimos a experimentar la alegría como fruto de nuestro trabajo y de las relaciones de amistad que podemos establecer con los demás.

Felicitaciones a todos por traer la ilusión de seguir creciendo. Iniciamos una nueva etapa donde cada uno es el protagonista. Tenemos la oportunidad para correr hacia la meta.

Estamos en un momento muy especial:

Los alumnos de primero, que han dejado la sala roja y empiezan primer grado con toda la candidez. Dentro de seis años llegarán como adolescentes y con un pensamiento propio a la secundaria.

Los de segundo que dejan de ser los más pequeños y ya saben leer y escribir.

Los de tercero y cuarto que viven con la ilusión de seguir aprendiendo y de prepararse para la primera comunión.

Los de quinto, que tienen un año de profundización en los conocimientos y de afianzamiento como grupo.

Los de sexto, que saben que es el último año para prepararse a conciencia para comenzar el bachiller.

Muchos padres que hoy ven cómo se les ordena el tiempo y cómo se realizan sus deseos de dar una educación de calidad a sus hijos.

Los docentes que tenemos la oportunidad de profundizar en nuestra vocación y de hacer realidad el compromiso de colaborar con las familias y formar los corazones de los niños.

Pero para que este camino sea más claro y trabajemos todos en la misma dirección y sentido, nos proponemos trabajar y vivir los valores de la libertad, la empatía y la limpieza.

Por el camino de la libertad vamos a aprender a tomar las mejores decisiones, las que nos lleven siempre a la verdad y al bien. Hacemos buen uso de la libertad cuando vivimos en la sinceridad y la responsabilidad. La verdadera libertad siempre tiene en cuenta el bien de los demás y el propio. En la medida que elijo mal, me destruyo, vivo en la tristeza y siento que todo lo que hago me separa de la amistad.

La libertad auténtica (no la engañosa) hay que conquistarla con esfuerzo.

Esto supone:

Ø                 Tener un horario para hacer las tareas todos los días.

Ø                 Empezar y terminar cada tarea, aunque estemos cansados.

Ø                 Dominar la imaginación y el pensamiento, para concentrarse en lo que corresponde en el momento.

Ø                 Diferenciar los momentos de estudio, de juego, de descanso y saber estar en familia.

Ø                 Estar disponibles para ayudar en casa y olvidar los caprichos.

Ø                 Limitarnos en el uso de la televisión y la computadora.

Ø                 No dejarnos llevar por lo que otros hacen mal.

El otro valor que vamos a trabajar es la empatía. Todos somos diferentes, pero igual de importantes. Cada uno tiene un valor grandísimo (infinito). Dios nos ha pensado y amado desde antes de la creación del mundo. Además ha dado la vida por nosotros. Nacemos en familias diferentes, tenemos un DNI con un número distinto, un ADN que nos hace inconfundibles y un espíritu que nos permite vivir una espiritualidad de hijos de Dios.

Por esta diversidad, todos estamos llamados a la amistad. Cada uno necesita al compañero que está en clase. Sea varón o mujer, alto o bajo, rápido o lento.

La empatía nos ayuda a ponernos en el lugar del otro, para ayudarlo y ser más amigos.

 Por eso es importante:

Ø                 Aprender a escuchar y pensar lo que nos dicen.

Ø                 Jugar con todos los compañeros, no sólo con los que son más amiguitos o amiguitas.

Ø                 No hablar mal de nadie. Sólo proponer buenos ejemplos…

Ø                 Entender al que se equivoca, está triste o enfermo.

Ø                 Comprender a nuestros padres cuando no nos pueden comprar todo lo que les pedimos o están cansado de su trabajo.

Ø                 Ayudar a la señorita que tiene que hacer participar a todos los compañeros de clase.

Para nosotros los adultos también es un gran desafío ponernos en el lugar del otro. Es absolutamente necesario en el trabajo y la comunicación que tiene que existir dentro de la misma familia. A su vez es fundamental en la relación entre padres y docentes.

El otro valor en el que fijaremos la atención a lo largo del año es la limpieza. Se trata de tomar conciencia de que tenemos que cuidar el lugar donde vivimos, la casa, el colegio, la ciudad, el planeta. Todos somos responsables de crear la mejor calidad de vida.

Lo tenemos que concretar en:

Ø                 La prolijidad de nuestras carpetas o cuadernos.

Ø                 En estar atentos y buscar la papelera para tirar los papeles.

Ø                 Cuidar los baños, pensado que después lo necesita un compañero.

Ø                 En nuestro vocabulario, no tienen que existir las “malas palabras”.

Ø                 Buscar la pureza de nuestro corazón, con buenos pensamientos y una mirada limpia.

Además este año estamos celebrando el bicentenario de la revolución de Mayo. Como nación tenemos un compromiso. La democracia sólo se da con la decisión de servir a los demás. En caso contrario sólo vivimos de la soledad de nuestro egoísmo.

No tengamos miedo, pues a pesar de las dificultades tenemos a un amigo que siempre está a nuestro lado, que vive en el corazón. A Jesús, lo vamos a conocer más a través del evangelio, en las horas de catequesis, de la participación en la santa misa en el colegio y los domingos en nuestra parroquia. Cuando vivimos con Jesús, la vida está abierta a la confianza, a la esperanza y al amor.

Además cada señorita, ha sido llamada en su corazón para ayudarles. Siempre van a estar cerca de ustedes para que puedan pedir ayuda cuando las necesiten.

Dediquen mucho tiempo a las buenas lecturas para que se vaya enriqueciendo su vocabulario y su pensamiento.

Tengan la seguridad que los recreos y los deportes les van a ayudar a probarse a ustedes mismos y conocerse.

A través del inglés, se van a ir abriendo al mundo y a la diversidad.

Vamos a seguir aprendiendo computación y entendiendo que las nuevas tecnologías están a nuestro servicio, pero no resuelven el problema de comunicación y la necesidad de afecto.

Gracias a los padres que confían en nosotros para continuar el trabajo de seguir dando vida a sus hijos. Todos estamos llamados a una tarea en el marco del ideario del Colegio, donde Cristo tiene que estar en el centro de nuestras vidas.

Además nadie es extraño a lo que ha pasado con el terremoto en Haiti. Los hermanos del Sagrado Corazón se han quedado sin poder clase a 7500 alumnos. Todos tenemos un llamado a la solidaridad, en su momento les señalaremos la forma de que hagan llegar su ayuda. El terremoto de Chile, aunque ha sido mayor en intensidad, parece que ha tenido menos consecuencias. Vaya para todos, nuestro consuelo y oración.

Buen comienzo de curso para todos y que el Sagrado Corazón nos bendiga.

Hno. Javier Lázaro

 

 

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