Nos educamos con empeño e ilusión
(Comienzo del ciclo lectivo 2008)


Bienvenidos a todos. Al encontrarnos y mirarnos,  nos contagiamos alegría y entusiasmo.

 Estamos descansados gracias al tiempo de vacaciones. ¿Quién no se ha acordado de los amigos durante estos meses? ¿Quién no ha extrañado al amigo o amiga a la hora de jugar o compartir el tiempo? Estos sentimientos es muy importante que no los olvidemos durante el año, ya que nacen de  nuestro corazón, que nos dice que necesitamos a los demás para ser felices. No podemos vivir solos, aunque algunas veces escuchemos relatos en los cuentos de que hay personajes que viven aislados, pero es más fruto de la fantasía que de la realidad. Nosotros necesitamos a nuestra familia y a los amigos para crecer. Por eso también el colegio se felicita por facilitar y ser un lugar de encuentro.

Además hay un camino, una forma de ser, muy importante para relacionarnos bien y que este año la hemos elegido como valor: la humildad.

Ser humildes nos ayuda a ser felices, porque aprendemos a querernos tal como somos. Nos aceptamos con nuestras virtudes y defectos. No importa nada lo que piensan los demás.

 La humildad nos ayuda a ser nosotros mismos. Ya no nos fijamos en el compañero, para ver cómo hace las cosas y dejarnos llevar por la envidia. Con la humildad nos concentramos en lo que tenemos en el corazón y tratamos de ser cada día mejores, con sinceridad.

Cuando vemos que hay algo que no nos gusta de nosotros o de nuestra familia, no nos ponemos tristes, pues sabemos que con humildad y esfuerzo, de  a poco, todo lo podemos superar, siempre podemos tener la ilusión de seguir creciendo.

Este es el otro valor del año, la ilusión: como capacidad de superarnos constantemente. La ilusión nos ayuda a creer en nosotros mismos y en nuestras posibilidades. Todos podemos hacer cosas importantes, pero el primer paso es que  nos lo propongamos. Tenemos que huir del desánimo, de la tristeza, porque siempre podemos seguir creciendo.

Nuestra ilusión se ve acrecentada con las cosas nuevas que vemos en este primer día de clase:

Seguro que muchos estrenan alguno de los útiles que tienen en la mochila.  Ahora corresponde a cada uno emplearlos bien. Cada uno es el conductor de su proceso de crecimiento, pero al igual que en una carrera de autos, hay que estar atentos para no salirse del camino y ganar tiempo. No competimos contra nadie, sólo tratamos de superarnos. La ilusión se refuerza en la medida que miramos hacia delante.

A lo largo del año tendremos la oportunidad de reforzar o establecer nuevas amistadas. Tenemos compañeros que vienen por primera vez al colegio y que nos van a aportar ideas. Pero en todos los casos tenemos que aprender a respetarnos los unos a los otros. Si ayudo al compañero, significa que también me quiero a mi mismo y entonces los demás también me van a aceptar. 

Estrenamos una nueva ley provincial de educación, con nuevos programas de estudio. Esto sólo servirá cuando pongamos todo el empeño y el corazón para, descubrir la verdad, aprendiendo para saber como hacer las cosas bien, entrenándome para poder relacionarme mejor con los otros. Hoy nos vemos pequeños, pero  somos  los hombres y mujeres del futuro. De cómo aprendamos este año dependerá como seré de grande, en mi profesión de: médico, arquitecto, abogado, científico, poeta, locutor o maestro.

Vamos a aprender para desarrollar la inteligencia, la memoria, la capacidad de comprender lo que leemos, resolver problemas para entrenarnos a superar las dificultades.

Tenemos que dedicar tiempo para comunicarnos en inglés, ya que vivimos en un mundo globalizado (todo el mundo es como una sola ciudad); sin desconocer a nuestro mundo interior o perder la identidad cultural.

Para acompañarnos en este crecimiento, hay  dos grupos de personas a las que tenemos que estar muy atentos y obedientes: nos estamos refiriendo a nuestros padres y a las señoritas que vamos a tener durante el año.

Los  padres esperan lo mejor de cada uno de sus hijos, porque ellos a su vez nos aman con todas sus fuerzas y están dispuestos a hacer cualquier cosa para que seamos personas de bien y felices. Aún cuando nos pongan límites y nos obliguen a  ser ordenados, sólo buscan nuestro bien. A nosotros sólo nos queda ser dóciles y además agradecidos.

Gracias a cada familia por confiar en el colegio por darnos la oportunidad de colaborar en este proceso de crecimiento, que se convierte en un momento de alegría, pues participamos del florecimiento de la vida de cada niño.

El Colegio a través de  los docentes, va a dar lo mejor. Hemos recibido una vocación para estar al servicio de los niños y jóvenes.

Los docentes tenemos en nuestro corazón a nuestros alumnos. La actividad que planificamos las pensamos con la cabeza, pero sobre todo ponemos el corazón. Vosotros los  niños con vuestro empeño y alegría, también encendéis nuestra ilusión por un  mundo mejor, en cierto modo nos dais  la esperanza y el impulso  para seguir trabajando.

Nos proponemos estar cerca, respetando la autonomía, para que todos trabajen por la superación.

El colegio se siente orgulloso y agradecido  de poder responder con este compromiso, sabiendo que trasmitimos el carisma corazonista y buscamos  una educación de calidad que esté imbuida de valores  y ejemplos de vida.

El colegio a su vez necesita la participación de los padres en el proceso educativo. Sólo podemos educar cuando trabajamos juntos en la misma dirección. Entendemos las dificultades de cada familia, pero no podemos dejar de recomendar la buena comunicación para huir del individualismo y poder jerarquizar las cosas que realmente son importantes en la vida.

Hay alguien que va a hacer posible la amistad entre todos. Él  nos ama,  y  nos ayuda en nuestras relaciones, es Jesús. Ese amigo que vive en cada corazón. Pensemos que cuando jugamos en el patio,  trabajamos en la clase, estamos en familia o nos vamos a descansar, Él siempre está con nosotros. Es el amigo que nunca falla. A lo largo del año, lo  vamos a conocer más en las clases de catequesis, en la lectura del evangelio, pero también cuando nos habla al corazón, invitándonos a querer al compañero.

Feliz año para todos. Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Hno. Eloy Javier Lázaro

 

                                                                              

 

prin1.gif (3108 bytes)