Unidos por la entrega mutua
Día de la familia 2008


 

La familia es el encuentro de personas  “unidas por la entrega mutua”. Sólo cuando hay entrega de uno mismo, hay amor y por tanto realización personal. En el darse generosamente, con un  amor de benevolencia, desinteresado, el corazón humano saca lo mejor de sí mismo, para llevar a cabo el proyecto de vida más genuino.

Es en la entrega generosa donde se hace sostenible la relación interpersonal de un hombre y una mujer. Es en la correspondencia de uno para con el otro, lo que permite el conocimiento y la complementariedad. El amor se hace más vivo y positivo, cuando tenemos que poner de nuestra parte todo lo que somos, aunque no vislumbremos una respuesta acorde a lo que damos, pues sólo estamos animados por la confianza que genera la entrega.

El amor es determinación y elección para que  el otro exista. Ser capaz de darse, de donarse, es saberse valioso y apto para dar un sentido a la vida de los demás. Requiere vivir de la esperanza, alimentar cada día una idea positiva, incluso cuando se nos oscurece por las debilidades propias de la condición humana.

La entrega es estar atentos al don que son los otros para mi, para que se produzca una correspondencia, que aprenda a valorar los esfuerzos que hacen para que yo sea feliz. Mi respuesta debe ser cargada de afecto, de agradecimiento y de devolver amor. Pues “el  amor con amor se paga”.

Con mi entrega, tengo que ser capaz de infundir en el otro la fuerza necesaria para renovar en él la ilusión, las ganas de ser feliz, de sentir que merece la pena vivirse la vida. El amor se hace realidad en la comunicación efectiva, donde siempre podemos dar cariño, aprecio, valía, vivencia de la comunión.  

La  autenticidad de la entrega está unida a la fidelidad. En medio de las contrariedades ser capaz para acoger lo diferente de aquello que había imaginado. De esta forma, el amor se hace capaz de descubrir nuevas posibilidades de entrega y de crecimiento personal. La relación interpersonal está hecha de renuncia, a favor de aunar voluntades, como expresión de libertad y respuesta a nuestra vocación de ser felices.  

 

Hno. Eloy Javier Lázaro

 

 

 

 

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