Señor, dame tu mirada

16 agosto, 2024

Meditación:

La sexualidad es constitutiva y esencial de la persona. Esto nos permite vivir el encuentro, la entrega, la acogida y buscar la unidad. Todos tenemos la vocación a la esponsalidad, que es el deseo de comunión, de ayudar, de buscar el bien del otro, según la masculinidad o feminidad.

No todos tienen vocación a la conyugalidad, según su condición de varón o mujer, donde la relación incluye la genitalidad. Es un don del Espíritu vivir la virginidad como forma de orientar el corazón hacia Dios y por Él amar a los demás. La afectividad es la dimensión esencial de la sexualidad, en la que podemos crecer siempre y nos permite vivir la esponsalidad.

Todos estamos llamados a vivir la castidad, cada uno según su estado de vida. Esto supone siempre un cuidado del corazón, el cultivo de las virtudes humanas y sobrenaturales; la relación con Cristo es esencial para integrarnos interiormente.

Oración: Señor, dame tu mirada y cuida mi corazón.

Contemplación:

  • Vivo en una sociedad erotizada… pero percibo en mi corazón el deseo de lo sublime.

  • «Yo te abro mi Corazón y te amo».

  • Quiero vivir unido a Ti y ordenar mis deseos. Solo soy tuyo.