Cada año, la Sesión Internacional de Carisma (SIC) reúne a representantes de los colegios corazonistas de distintos países para fortalecer la fraternidad y reflexionar sobre nuestra misión. En esta oportunidad, Valeria Gioria -vicedirectora de Nivel Primario- viajó a Perú para participar del encuentro y nos compartió su vivencia:
«Contamos con la participación de 30 personas, entre Hermanos y laicos, provenientes de Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, España y Perú. ¡Fue una experiencia profundamente gratificante ser parte de este precioso regalo!
Desde nuestra llegada a la Casa de Espiritualidad de San José de Cluny en Magdalena del Mar, Lima, Perú, comenzamos a conocernos y a compartir nuestros testimonios de vida. Los días transcurrieron con una dinámica y organización excepcionales. Disfrutamos de intensas horas de trabajo, oración, reflexión, risas, emociones, llantos y cantos, sin faltar las excursiones que nos permitieron explorar la rica cultura de este magnífico país. Ya nos sentíamos “Carisma-amigos” (como el Hno. Emilio nos apodaba).










Así se forjaron sólidos lazos de fraternidad entre todos. Los encuentros de trabajo y reflexión se estructuraron en tres momentos claves: “El Carisma ayer”, “El Carisma hoy” y “El Carisma mañana”. Esta secuencia nos permitió conocer y profundizar en los orígenes del carisma corazonista, entender su contexto histórico, adentrándonos en el pasado y cómo Dios obró en el corazón del Padre Andrés Coindre para ayudar a los pequeños que habían sido despojados de su dignidad. Cómo se desvelaba por encontrar colaboradores que lo acompañaran en este sueño, cómo persistía con esperanza en su obrar a pesar de los numerosos obstáculos que se le cruzaban y con cuánta ternura y calidez educaba a los primeros hermanos que decidieron acompañarlo. Profundizamos en la vida de los Hermanos que continuaron con su obra como el Hno. Policarpo y el Hno. Xavier, Hno. Borgia, Jean Casati, Hno. Norbert, entre otros.
Explorar el pasado nos permitió avanzar en la comprensión del carisma hoy y cómo vivirlo en nuestras realidades cotidianas. Entendemos que compartimos fraternalmente, Hermanos y laicos, una misma misión: educar y transmitir la alegría del Evangelio, despertar en cada persona el sentido de la vida, educar el corazón en la alegría de sentirse amado por Dios y en el servicio hacia el hermano, reconociendo que cada persona es un reflejo único del Amor Divino.





Tuvimos la maravillosa oportunidad de visitar las obras corazonistas en el país. Puedo decir que esa fue la joya más preciada de toda la sesión. Mi corazón se llenó de tanta alegría y gratitud que no puedo expresar con palabras. Fueron momentos de estrechar lazos con colegios corazonistas que, aunque recién conocíamos, nos hicieron sentir como en casa. La calidez y cordialidad de la acogida, así como la dedicación brindada, son inolvidables. ¡Gracias a todos quienes hicieron posibles estos encuentros!
Continuamos creciendo y profundizando sobre el carisma, pensando en el futuro, y una hermosa palabra resonó en esta última etapa de trabajo: ESPERANZA. Esta palabra cobra especial significado en nuestro lema de este año: “Queremos despertar tu esperanza”. Debemos creer en el poder transformador del Amor, la paciencia y la confianza, ya que es a través de ellos que descubrimos el potencial de cada persona. Como educadores, somos sembradores de esperanza, siguiendo el ejemplo de Jesús, nuestro Gran Maestro.
Finalizamos este maravilloso tiempo compartiendo un retiro de silencio que nos permitió calmar nuestras voces interiores para escuchar la voz de Cristo en nosotros. Culminamos el encuentro con la Eucaristía, entregándonos a Jesús de corazón a corazón y dando gracias por todo lo vivido.








Para concluir mi testimonio, quisiera citar las palabras de un “carisma-amigo” llamado Jon (a quien apodamos “el poeta” por su habilidad para expresar con bellas palabras lo que todos sentíamos en nuestro corazón):
«… Hemos compartido días llenos de sonrisas, reflexiones, aprendizajes y un intercambio de energía que trasciende fronteras. Cada uno de ustedes ha traído consigo una chispa única, enriqueciendo este espacio vivamente con su presencia y espíritu. Desde los coloridos rincones de Argentina, pasando por la vibrante Colombia, hasta la rítmica Brasil, hemos tejido juntos un tapiz de experiencias y memorias que llevaremos siempre con nosotros. La SIC no termina; la llevamos dentro. En cada palabra y cada gesto, hemos encontrado un reflejo de nuestra propia humanidad, confirmando que somos parte de un todo mayor. Gracias por cada risa compartida, cada conversación profunda y cada momento de camaradería. Ha sido un verdadero placer conocerlos y compartir esta aventura con ustedes. Me siento muy afortunada.
Agradezco especialmente a la comunidad de hermanos y al equipo organizador por su meticulosa planificación, atención a los detalles y cuidado constante. Su compromiso hizo de esta experiencia algo especial. Un agradecimiento especial a nuestros anfitriones peruanos, cuyas manos generosas y corazones abiertos han hecho de Lima un hogar temporal lleno de calidez y hospitalidad. Este país, con su riqueza cultural y su gente apasionada, nos ha mostrado que la verdadera riqueza está en la humildad de su gente y la grandeza de su historia. No tengo palabras suficientes para expresar mi gratitud. Nos han mostrado un Perú extraordinario, lleno de historia, belleza y generosidad. Me llevo un recuerdo profundo de un país que no solo me abrió sus puertas, sino también su corazón.
Que al partir, llevemos esta luz, este carisma con nosotros, permitiendo que brille en nuestras vidas y comunidades. Que nunca olvidemos la magia de estos días y el poder del encuentro humano…».
Valeria Gioria, vicedirectora de Nivel Primario
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