Lectura: «Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». …Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti? Él le respondió: «Maestro, que yo pueda ver». Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino». Mc 10, 51-52
Meditación:
Algunas veces buscamos ver a Jesús, ser protagonistas, observar, no ser vistos, evitamos exponernos… No queremos comprometernos, o sólo dar una respuesta según nuestros gustos. Nos cuesta entablar una conversación y exponer lo que nos pasa… Nos creemos autosuficientes… pero en realidad estamos detenidos en el tiempo y resignados, no creemos en el cambio.
Pero Jesús quiere que gritemos, que expresemos lo más íntimo de nuestro corazón, que hagamos consciente nuestra debilidad. Que lo digamos con afecto, con dolor o alegría; que salgamos de nuestra frialdad y cálculos. Que nos abramos a la esperanza.
Cristo como Buen Pastor, siempre nos escucha; nos busca, nos hace sentir su presencia, nos llama, … quiere nuestra amistad y sana nuestras heridas… El hecho de seguirlo hace que caminemos en la Luz, que veamos. Lejos de Él siempre somos ciegos y retrocedemos con la resignación.
Oración: Señor, ven en mi auxilio, quiero que seas mi Luz.
Contemplación:
Cuando no estoy contigo, me siento solo. Dame valor para gritarte y llamarte.
«Yo siempre te escucho, iluminó tu corazón con mi amistad».
Quiero caminar contigo… seguir tu camino.
Acción: Expresar a Cristo mis sentimientos.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano