Lectura: “«Vengan, todo está preparado». Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: «Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes». El segundo dijo: «He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes» Y un tercero respondió: «Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir». (Lc 14, 17-20).
Meditación:
El Padre nos invita a celebrar la fiesta del desposorio espiritual de Cristo con su Iglesia, con cada uno de nosotros. Pero por falta de compromiso eludimos responder al amor divino. No somos simplemente invitados; Cristo nos ha elegido para vivir la perfecta amistad con su Corazón.
Las cosas que nos dividen interiormente son tres: las propiedades, estamos muy ocupados en acumular cosas; el activismo-profesionalismo, con la búsqueda de prestigio y perfeccionismo; los afectos desordenados, las relaciones con los seres cercanos que nos empastan o son tóxicas con el emotivismo.
Estamos llamados a ordenar el corazón, poniendo en primer lugar nuestra relación con Cristo, que nos llama a continuar eternamente y nos ama, hasta el punto de dar su vida por nuestro amor. Reconocer nuestras evasiones para eludir el encuentro personal es el primer paso para la conversión.
Oración: Señor, soy tuyo… ahora y en la eternidad.
Contemplación:
Tengo dividido el corazón… estoy ocupado en mi “yo” y no puedo establecer la relación interpersonal…
«Yo Soy la Paz… busco tu amistad… deseo que vivamos la vinculación eterna».
Quiero vivir para Ti, ordena mi corazón…
Acción: Priorizar mi amistad con Cristo.
Hno. Javier Lázaro sc.
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