Lectura: «Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él dijo: “Cien cargas de trigo”. Le dice: “Toma tu recibo y escribe ochenta”. Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz» (Lc 16, 7-8).
Meditación:
Jesús alaba al administrador astuto por su habilidad y por asegurarse el futuro sin trabajar; aunque lo destituye por su inmoralidad y avaricia. Es un llamado a trabajar con empeño y voluntad por el Reino de Dios y ganar la vida eterna. Con frecuencia eludimos las preguntas profundas y creemos que Dios nos salva sin nuestra colaboración.
Cristo respeta nuestra libertad, que cuando está bien orientada, supone la elección de la verdad, la voluntad de hacer el bien, el deseo de aspirar lo sublime y espiritual. Algunas veces nos quedamos en la pasividad, estamos a la deriva, no hacemos nada de nuestra parte…dejamos de desear y esperar.
Es preciso dar los pasos con determinación hacia nuestra meta definitiva, la comunión perfecta con Dios y los hermanos, en el banquete celestial. Es hora de anticiparnos viviendo la caridad hacia los otros, cultivando la compasión y acogiendo la misericordia infinita.
Oración: Señor, quiero caminar hacia Ti, enciéndeme en tu amor.
Contemplación:
Me ocupo de muchas cosas… pero soy pasivo en las importantes…
«Yo Soy el camino… sígueme… Mira confiadamente… ven».
Quiero seguirte, poner todo mi empeño y voluntad en estar contigo y vivir en fraternidad.
Acción: Aprovechar el tiempo y vivir la caridad.
Hno. Javier Lázaro sc.
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