Señor, soy tuyo, quiero hacer tu voluntad

23 diciembre, 2024

Meditación:

En la tradición judía, al niño se le llamaba como alguno de sus familiares. Pero en este caso Dios elige el nombre de Juan. Poner el nombre significa pertenencia y una misión que nos encomienda. Juan Bautista, nace con la vocación de ser el precursor del Mesías. Sus padres, Isabel y Zacarías, ahora sí están decididos a seguir la voluntad de Dios.

Este signo de aceptar el nombre que Dios le había propuesto a Zacarías, nos habla de que los padres son cocreadores; no son dueños de sus hijos; reciben la misión de educarlos, para realizar su vocación de entrega gratuita. Los hijos no son para que los padres realicen sus proyecciones. Cada persona es única y tiene una vocación, que es preciso acompañar.

Nosotros en el bautismo, hemos recibido el nombre, por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Sólo pertenecemos a Dios. Estamos bajo su cuidado y queremos responder a su llamado a extender su Reino.

Oración: Señor, soy tuyo, quiero hacer tu voluntad.

Contemplación: 

  • Tengo mis planes… pero son a corto plazo y efímeros, buscándome egoístamente.

  • «Yo te llamo por tu nombre… me entrego a ti y tú me perteneces».

  • Quiero responder a tu llamado, caminar contigo y servirte.