Lectura: “Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato. Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde. …. El respondió: «Denles de comer ustedes mismos» (Mc 6, 34-36).
Meditación:
El Corazón de Jesús es compasivo, se estremece ante las necesidades de la gente. Ve primero la carencia de la desorientación, les falta un profeta, que los oriente hacia su destino; están dando vueltas en el desierto, sin dirigirse a ninguna parte. Jesús les propone el Reino de Dios.
Los discípulos ven que ya es tarde… proponen mandarlos a sus casas o a comprar algo… Pero Jesús les dice que ellos les den de comer. La enseñanza espiritual no se puede medir, pero Jesús ya ha abierto sus corazones a la esperanza. Ahora, manifiesta su poder materialmente, haciendo la multiplicación de los panes.
A partir de los cinco panes y dos peces, pueden dar de comer a todos y recogieron doce canastas con las sobras. Nuestras cualidades, por pequeñas que sean, cuando las ponemos en las manos de Jesús también pueden cambiar la realidad. Es preciso confiar.
Oración: Señor, esto es lo que soy, me entrego por entero a Ti.
Contemplación:
Solo me lamento de las situaciones injustas o de pobreza… pero no hago nada…
«Yo te necesito… ve en mi Nombre… despierta la esperanza…».
Quiero ser tuyo y trabajar por tu Reino.
Acción: Dejar que Jesús obre en mí.
Hno. Javier Lázaro sc.
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