Lectura: “Un sábado atravesaba Jesús un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas. Los fariseos le preguntan: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». Él les responde: … «el Hijo del hombre es señor también del sábado»” (Mc 2,23-25.28).
Meditación:
En el relato de la creación, dice que Dios crea el sol y la luna, para que nos señalen los días y las noches, las estaciones del año, el ritmo del año,… pero también la relación de comunión con Dios. Con este criterio se han fijado las fiestas, la periodicidad semanal… todo para que la persona descanse y viva la unión con Dios.
Jesús viene a la tierra, se hace Hombre, pero es el Señor del tiempo y la historia. Quiere que dediquemos tiempo a estar con nosotros mismos, a alimentarnos, a estar con los otros en familia… Por eso el domingo, día de la resurrección, donde hace nuevas todas las cosas, es para que celebremos con alegría que vivimos su amistad.
Las espigas que arrancan los discípulos, son el preanuncio de la Eucaristía, donde Cristo nos alimenta con su Cuerpo y hace que formemos una sola carne; así asumimos sus sentimientos y su forma de amar.
Oración: Señor, dame tu Pan de Vida y haz que viva en tu Corazón.
Contemplación:
Pierdo el tiempo en superficialidades y me olvido de que estás conmigo…
«Yo Soy el Señor de tu corazón, te he comprado con mi Sangre».
Quiero vivir para Ti.
Acción: Ordenar el tiempo en función de la amistad con Cristo.
Hno. Javier Lázaro sc.
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