Lectura: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas, …». (Mc 16, 15-17).
Meditación:
Anunciar la Buena Noticia es vivirla. Sólo lo que comunicamos desde la experiencia y el testimonio alegre, es creíble. El evangelio, es la Buena Noticia; no es una ideología o una serie de preceptos a cumplir. Es un estilo de vida, de encuentro personal con Cristo, que nos lleva a la plenitud. Abarca todas las dimensiones humanas.
Con la resurrección de Cristo se hacen nuevas todas las cosas; las personas humanas en el Bautismo nos convertimos en hijos de Dios. Pero también vemos la creación de una forma renovada, pues Dios todo lo ha hecho bueno y lo ha puesto a nuestra disposición.
Hemos recibido el regalo de la fe que nos permite caminar en una constante conversión; el Espíritu Santo dirige nuestros corazones, nos permite escuchar y hablar de acuerdo a lo que necesitan los demás; siempre podemos sembrar esperanza, pues tenemos la certeza de que Dios nos ama como a hijos predilectos.
Oración: Señor, quiero ser tu mensajero, dame la fuerza del Espíritu.
Contemplación:
Me llamas… pero no respondo, sigo en lo mío.
«Yo te llamo y te envío. Te necesito, deseo que seas mi testigo y mensajero en el mundo».
Quiero responder y llevar la Buena Noticia.
Acción: Hacer presente a Cristo donde esté.
Hno. Javier Lázaro sc.
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