Los niños tienen una capacidad innata para adquirir lenguas. Según Patricia Kuhl, en How Babies Learn Languages, los infantes son especialmente receptivos a los sonidos y estructuras de otros idiomas durante sus primeros años. La exposición temprana al inglés a través de juegos, canciones o interacciones cotidianas facilita un aprendizaje más natural y fluido.
El enfoque comunicativo, promovido por Jeremy Harmer en The Practice of English Language Teaching, sugiere que involucrar a los niños en actividades prácticas y significativas es clave para desarrollar el idioma de forma efectiva. Un entorno dinámico y divertido potencia el interés y la motivación.

Aprender un nuevo idioma en la infancia tiene múltiples beneficios:
1. Desarrollo cognitivo: estimula el cerebro, mejora la memoria y fortalece habilidades como la resolución de problemas y el pensamiento crítico.
2. Mejora de habilidades comunicativas: potencia la expresión tanto en el nuevo idioma como en la lengua materna.
3. Apertura cultural: expone a otras tradiciones y fomenta la empatía y el respeto por la diversidad.
4. Facilidad para aprender otros idiomas: al adquirir estructuras lingüísticas desde pequeños, el aprendizaje de nuevas lenguas resulta más sencillo.
5. Mejor rendimiento académico: estudios indican que los niños bilingües desarrollan mayor concentración y habilidades multitarea.
6. Desarrollo emocional: aumenta la confianza y la autoestima al permitirles comunicarse en distintos contextos.
7. Habilidades sociales: fomenta la colaboración y el trabajo en equipo en entornos multiculturales.
8. Oportunidades futuras: el bilingüismo es una ventaja competitiva en el ámbito laboral.
En definitiva, aprender un idioma en la infancia no solo enriquece el presente, sino que sienta bases sólidas para el futuro.
Los adultos suelen abordar el aprendizaje de un idioma de manera más estructurada y consciente. Según Stephen Krashen, en Principles and Practice in Second Language Acquisition, la inmersión en contextos donde se habla inglés es clave para la adquisición efectiva.
La motivación también juega un papel fundamental: quienes tienen un objetivo claro, como el avance profesional o la comunicación en viajes, suelen obtener mejores resultados. Sin embargo, los adultos pueden enfrentar barreras como la interferencia de su lengua materna y la falta de confianza al hablar.
Basándose en la teoría de Vygotsky sobre el aprendizaje social, se ha demostrado que la interacción con hablantes nativos o compañeros de aprendizaje ayuda a superar estos desafíos.

Factores que influyen en la velocidad de aprendizaje
El ritmo de aprendizaje varía de una persona a otra debido a múltiples factores:
1. Edad y neuroplasticidad: según Kuhl (2004), el cerebro infantil es más receptivo a nuevos sonidos y estructuras lingüísticas.
2. Motivación: Dörnyei y Ushioda (2011) afirman que los estudiantes motivados se comprometen más y avanzan más rápido.
3. Entorno de aprendizaje: Krashen (1982) destaca que la inmersión en contextos donde se habla el idioma acelera el proceso.
4. Experiencia previa: Gass y Selinker (2008) indican que conocer idiomas relacionados facilita el aprendizaje.
5. Características individuales: factores como la personalidad, el estilo de aprendizaje y la inteligencia lingüística influyen en la rapidez con la que una persona adquiere una nueva lengua.
Por ejemplo, las personas extrovertidas tienden a participar más en interacciones, lo que acelera su progreso, mientras que los introvertidos pueden requerir enfoques distintos. Además, los niños suelen adquirir mejor la pronunciación, pero los adultos pueden desarrollar estrategias más eficientes para aprender gramática y vocabulario.
Aunque niños y adultos pueden aprender un idioma de manera efectiva, los métodos y enfoques difieren. Mientras que los niños se benefician de un aprendizaje lúdico e inmersivo, los adultos requieren estrategias más estructuradas.
Referencias: 1. Kuhl, P. K. (2004). How babies learn language. 2. Harmer, J. (2007). The Practice of English Language Teaching. 3. Krashen, S. D. (1982). Principles and Practice in Second Language Acquisition. 4. Vygotsky, L. S. (1978). Interaction Between Learning and Development. 5. Ellis, Rod (2008) The Study of Second Language Acquisition
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