Señor, quiero amarte con un corazón que viva la oblación

4 marzo, 2025

Meditación:

Seguir a Jesús supone radicalidad absoluta; es preciso que lo pongamos en el centro de nuestro corazón. Entonces: se ordenan todos nuestros afectos, sanamos las heridas emocionales, quedamos vinculados a su Corazón, podemos concretar un proyecto de vida que nos haga felices, y nos lleva a amar a los otros con sus sentimientos.

Jesús no nos pide despreciar a nuestra familia o amigos; pero sí quiere que maduremos afectivamente (dimensión principal de la sexualidad). Esto nos hace salir de dependencias o vínculos inmaduros. El amor de los padres en la mayoría de los casos es buenísimo; pero también tiene que evolucionar hacia la autonomía.

En este crecimiento interior, alcanzamos la libertad y Jesús nos promete recibir cien veces más y la Vida Eterna. Con Cristo se establecen vínculos maduros con los demás, los amamos fraternalmente y no dependemos de lo que nos puedan dar.

Oración: Señor, quiero amarte con un corazón que viva la oblación.

Contemplación: 

  • La vocación me exige, crecer en la entrega… pero tengo miedo a dejar…

  • «Yo te llamo y lleno tu corazón con mi presencia…».

  • Quiero que sólo Tú des sentido a mi vida.