Lectura: “Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido…” (Mt 6, 9-12).
Meditación:
Jesús conoce nuestra incapacidad para comunicarnos desde el corazón con el Padre, por eso nos enseña el Padrenuestro. Siempre necesitamos el impulso del Espíritu Santo para que ponga en nosotros el sentimiento de que somos hijos; que nos lleva a la confianza absoluta. El Padre espera nuestro grito, para que pueda abrazarnos y nos sintamos amados.
El Padrenuestro es la oración perfecta, tiene todos los elementos para que vivamos una comunión profunda con nosotros mismos, con Dios y los otros. Al decir Padre, ya el corazón se expande y se abre a la relación fraterna; “que estás en el cielo” nos señala un camino, una meta y nos abre a la esperanza.
El Reino es la síntesis de todos los valores espirituales que nos ayudan a alegrarnos; “el hágase tu voluntad” potencia la libertad y nos libera del autoengaño. “El pan nuestro” nos abre el deseo de recibirlo en la Eucaristía…
Oración: Señor, haz que mi corazón esté constantemente orientado hacia Ti.
Contemplación:
Fácilmente me dejo llevar por la rutina… quiero comunicarme desde la confianza…
«Yo rezo por ti… entra a mi Corazón y vamos al Padre».
Quiero seguirte, dame tus sentimientos, guía mis pasos.
Acción: Rezar el Padrenuestro con el corazón.
Hno. Javier Lázaro sc.
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