Siempre atentos, siempre cerca

19 julio, 2025

En la rutina escolar, hay quienes sostienen la trama invisible que permite que todo fluya: acompañan, contienen, organizan. Los preceptores son esa figura silenciosa y presente que, en diálogo constante con los docentes, cuidan los detalles para que el día a día funcione y cada alumno reciba la atención que necesita.


El rol del preceptor

Según la normativa vigente de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, el preceptor forma parte del equipo docente y su función está orientada a colaborar en la organización del trabajo escolar, asegurando el cumplimiento de las normas de convivencia, favoreciendo el acompañamiento personalizado de los estudiantes y el vínculo con los padres. No se trata solo de garantizar que «todo funcione», sino de contribuir activamente al proceso formativo.

El preceptor articula con docentes, directivos, equipos de orientación y familias: recibe a los alumnos, escucha inquietudes, ayuda en la búsqueda de soluciones diarias, cumple tareas administrativas indispensables y colabora con la organización de actos escolares, salidas educativas y actividades institucionales.

Su tarea va mucho más allá de los papeles. Son una figura que educa desde el vínculo, desde la cercanía, desde la palabra justa en el momento oportuno. Por eso, ¡queremos presentarlos, uno por uno, y agradecerles la entrega de cada día!


En el Nivel Inicial

El preceptor se convierte en pareja pedagógica al involucrarse activamente con el docente dentro del aula, compartiendo responsabilidades y estrategias para potenciar el aprendizaje. Participa en las actividades, colabora con ideas y acompaña al maestro en su implementación. Su presencia en la sala permite diversificar enfoques, adaptarse mejor a las necesidades individuales y enriquecer la experiencia educativa, al tiempo que se integran las fortalezas y miradas de cada integrante del equipo.

Además, brinda contención y seguridad a los niños, especialmente en la etapa de adaptación al entorno escolar. Colabora en tareas de cuidado, higiene y resguardo, y asiste en la preparación de materiales y propuestas.

El trabajo conjunto entre docente y preceptor permite diseñar experiencias más significativas, fomenta la reflexión compartida sobre la práctica y favorece el crecimiento profesional mutuo.


En el Nivel Primario

Su rol se amplía. Además de acompañar cotidianamente, reciben a los alumnos, observan su estado de ánimo y salud, y están atentos para brindar asistencia o contactar a las familias cuando es necesario. Mantienen una escucha activa que fortalece el vínculo con docentes, directivos y comunidad educativa.

También participan en el aula, ya sea dictando clases o guiando a los estudiantes en sus tareas, y acompañan las salidas didácticas, generando un entorno cuidado desde una presencia cercana y disponible.


En el Nivel Secundario

El preceptor es un referente clave para los adolescentes. Su labor abarca tanto la organización administrativa como el acompañamiento cotidiano, gestionando la dinámica grupal con cercanía y firmeza.

Escuchan, orientan, median en los conflictos y acompañan los procesos emocionales y académicos de los estudiantes. Son un puente entre las familias, los profesores, los equipos directivos y los propios compañeros, colaborando activamente para sostener una convivencia respetuosa y un clima escolar saludable.


En todos los niveles, los preceptores aportan a la misión educativa con su presencia cotidiana, su compromiso y su capacidad de anticiparse a las necesidades de los demás. Su tarea es fundamental para que el colegio sea cada día un verdadero espacio de cuidado, crecimiento y aprendizaje para todos.