Lectura: “Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes”. (Mt 10,19-20)
Meditación:
Seguir a Jesús supone que vamos a ser perseguidos; pues no todos toleran la verdad que propone el Evangelio y esto les hace violentos. Nos pueden perseguir en nuestro entorno más cercano (con el desprecio, tratándonos de inmaduros, relativizando nuestros sentimientos, ridiculizándonos, …) y en algunos países hasta el martirio (en el mes pasado mataron a más de trescientos por seguir a Cristo).
Pero cuando estemos en esta situación Jesús nos sigue sosteniendo y es la oportunidad de mantenernos firmes para dar testimonio de su amor. Cristo nos sostiene con su gracia en todo momento y además nos envía el Espíritu Santo que nos ilumina, para que respondamos con fortaleza y llenos de paz interior.
El Espíritu Santo nos santifica, aunque nos veamos pecadores, nos da la gracia de Dios que es infinita; y hace que donde abundó el pecado sobreabunde la gracia divina. El Espíritu nos da los sentimientos para sentirnos hijos del Padre y hermanos entre nosotros.
Oración: Señor, dame fortaleza para que dé testimonio de tu Amor.
Contemplación:
Con frecuencia busco acomodarme al momento y no manifiesto mi fe.
«Yo te elijo y sostengo para que seas mi profeta en el mundo.»
Quiero corresponder a tu amor, ser tu testigo.
Acción: Confiar en la ayuda del Espíritu.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano