Lectura: “Padre, ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. Consagrados en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, Yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad”. (Jn 16, 16-19)
Meditación:
La verdad de Dios es que somos los hijos amados del Padre que nos quiere felices. La Verdad es que Jesús se entrega en la Cruz por nuestro amor y nos salva. El Espíritu Santo es la Verdad porque nos conduce a la comunión entre nosotros. Esta verdad sólo se expresa con la entrega.
El mundo nos presenta muchas propuestas que son mentira, pues nos engañan en el camino de nuestra realización y felicidad. Cristo nos ha elegido, nos une a su Cuerpo, nos ha consagrado, por el Espíritu Santo en el Bautismo, nos ha hecho santos; sólo pertenecemos a Dios; no somos del mundo.
Nos alimentamos de la Verdad de la Palabra del Padre, que es Cristo. Somos enviados para propagar el Reino allí donde nos encontremos. Somos elegidos para ser testigos de Jesús en el mundo. Nuestra vocación más profunda es la entrega al servicio de los otros en Nombre de Cristo.
Oración: Señor, conságrame en la verdad para que viva en tu Amistad
Contemplación:
Considero en mi corazón muchas cosas que son mentira y quedo perdido…
«Yo Soy la Verdad. Sólo cuando vives en mi amistad encuentras el camino…».
Quiero seguirte ciegamente, renunciar a otros atractivos…
Acción: Silenciar ciertas voces y escuchar sólo a Cristo.
Hno. Javier Lázaro sc.
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