Lectura: «Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros». (Jn 13, 34-35)
Meditación:
Moisés recibe en el Sinaí las dos tablas con los diez mandamientos (en piedra, no se podían borrar). Jesús ratifica estos diez mandamientos. Pero nos deja las ocho bienaventuranzas, que son como los mandamientos en sentido positivo; y ahora, en la Última Cena, nos deja un solo mandamiento: “que nos amemos como Él nos ama”. Cristo se pone como referencia absoluta, pues llega a dar la vida por nuestro amor.
El mandamiento del amor tiene como finalidad vivir el Reino de Dios entre nosotros. Todos estamos llamados a contribuir a la unidad de la comunidad. Es preciso entregarnos al servicio gratuito a los demás, buscar su bien en todo momento.
Jesús nos pide que no nos comparemos con nadie, el referente sólo es Él. Por eso, nos esforzamos en identificarnos siempre con su modo de actuar; entonces recibimos el don de la unidad interior, la paz. Siempre aprendemos de Jesús y confiamos en la ayuda de su gracia.
Oración: Señor, haz que la medida de mi entrega seas Tú.
Contemplación:
Escribo reglamentos y me comparo con los demás… estoy cada vez más vacío…
«Yo Soy la Vida, te doy la gracia para ser servidor…».
Quiero vivir la caridad como Tú me amas.
Acción: Buscar siempre el bien del otro.
Hno. Javier Lázaro sc.
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