Lectura: “Después les dijo esta otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa». Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas”. (Mt 13, 33-34)
Meditación:
Jesús habla en parábolas (comparaciones con cosas sencillas de la cotidianidad, por todos conocidas) para comunicar lo que significa el Reino de Dios. Contrariamente a lo que vemos en la sociedad, que se habla de poder, dinero, placer, conquista… El Reino habla de servicio, entrega, agradecimiento… Crece en los corazones que lo acogen y lo cuidan.
El Reino es la vida de Cristo en nuestro corazón, cuando lo dejamos anidarse y que nos transmita su Vida, como la Vid a los sarmientos. Empieza como algo interior, íntimo, personal… pero cuando lo alentamos, crece y crece, llenándonos de alegría, de gozo interior, de voluntad de servir y buscar el bien de los otros.
Crece en nosotros, pero también en el entorno en el que nos movemos, en la familia, la comunidad; genera fraternidad y unidad; nos ayuda a alcanzar la humildad y la mansedumbre; nos da paz y deseo de ser santos.
Oración: Señor, venga a nosotros tu Reino.
Contemplación:
Vivo en una sociedad competitiva y tú me propones la caridad como camino de encuentro y realización pleno.
«Yo estoy en ti, te infundo el Espíritu, para llenarte de alegría».
Quiero seguirte, ser tuyo, buscar sólo lo que te agrada.
Acción: Hacer presente el Reino.
Hno. Javier Lázaro sc.
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