Lectura: “Jesús le respondió: «Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace de Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: -Ustedes tienen que renacer de lo alto-»”. (Jn 3, 5-7)
Meditación:
Nicodemo busca la verdad, aunque va de noche y con miedo de que lo descubran… Jesús le hace un planteo radical, “hay que nacer de nuevo”. Es preciso dejar al Espíritu Santo obrar en nuestro corazón para que nos haga vivir la pertenencia al Reino de Dios. Necesitamos dejar paradigmas de pensamiento viejos.
Ahora queremos asumir los criterios de vida de Cristo, que ha venido del Padre y nos ha hecho nacer de su costado abierto, hemos salido de su Corazón. El agua y la sangre que brotan cuando es traspasado, es el Espíritu Santo que se nos entrega en el Bautismo y la Eucaristía.
Recibimos el agua viva, que prometió a la samaritana y nos convierte en manantial que brota de nuestro pecho… Esto nos exigen una conversión constante, para dejar obrar al Espíritu, con una confianza total en su amor y el deseo de darnos a los demás.
Oración: Señor, hazme nacer de nuevo por el Espíritu.
Contemplación:
Tengo una nueva oportunidad de empezar… sólo me pides docilidad al Espíritu.
«Yo te doy la nueva Vida… deja atrás lo viejo… mira confiado…».
Quiero que me enciendas en el fuego de tu Amor…
Acción: Apertura y docilidad al Espíritu.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano