Lectura: “«Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás»… «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman «nuestro Dios». «Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy»”. (Jn 8, 51-58)
Meditación:
La fidelidad a la Palabra de Dios es vivirla, es responder a lo que nos pide, es alegrarnos por el amor que nos transmite de parte del Padre, es vivir de la esperanza de que nos vamos a encontrar en el cielo que nos promete. La Palabra no pasa, realiza lo que dice y transforma los corazones, llevándolos a la comunión con Cristo.
La Palabra nos orienta y ayuda a buscar la gloria de Dios, el amor salvífico para nuestras vidas. Entonces ya no estaremos tan ocupados en buscar honores personales, o que los otros nos valoren. Cristo sólo busca la gloria del Padre, vive la total libertad afectiva.
Al decir que existe antes que Abrahan nos indica que existe junto al Padre eternamente y siempre se siente amado. Por eso puede decir “Yo Soy”; su clara identidad es la unidad con el Padre. Nuestra comunión con Cristo nos comunica la grandeza de ser amados.
Oración: Señor, quiero darte gloria y vivir en comunión.
Contemplación:
Me desgasto pidiendo que me valoren o me quieran… Me siento en déficit.
«Yo Soy tu hermano, tu amigo, te doy mi Vida».
Quiero celebrar y alabar tu Entrega generosa por mi amor.
Acción: Agradecer que soy amado.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano