Señor, haz que te sirva en los más pequeños y necesitados

3 noviembre, 2025

Meditación:

En la medida que esperamos retribución de los otros por el bien que realizamos, entramos en un estado de déficit afectivo. Pues los otros nunca nos pueden pagar de acuerdo a nuestras expectativas. Por eso, Jesús nos llama a ayudar a los que nada nos pueden devolver; sólo entonces los elegimos como hermanos y nos damos gratuitamente. Ayudar al otro ya es una fiesta para nuestro corazón, pues nuestra vocación es amar.

La fraternidad supone darse, buscando el bien del otro; pues lo que deseamos es la comunión. El don de nosotros mismos, nos permite desplegar y desarrollarnos afectivamente, dimensión fundamental de nuestra sexualidad. A su vez, también nos permite abrirnos, dejando que nos ayuden confiadamente.

El servicio caritativo, que es fecundado por el Espíritu, tiene su recompensa en el banquete celestial; cuando nos dejemos mirar por Jesucristo y nos reconozca, porque lo hemos ayudado en los más pequeños y necesitados. Los niños y los jóvenes, las personas solas, son un llamado al encuentro con Dios.

Oración: Señor, haz que te sirva en los más pequeños y necesitados.

 

Contemplación: 

  • A todo lo que hago le pongo un precio, peaje afectivo, no tengo la generosidad de darme…

  • «Yo Soy tu Hermano, doy mi Vida por ti».

  • Quiero darme gratuitamente, sin esperar nada.