Lectura: “Juan Bautista les dijo: «Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías»… y volvieron a preguntarle: «¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»… «él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia»». (Jn 1, 23-27)
Meditación:
Juan es la voz que resuena, pero la Palabra del Padre es Cristo, que nos da Vida. Juan nos ayuda a preparar el camino, el corazón para recibir al Salvador; pero Jesús es el Camino por donde necesitamos transitar para llegar al Padre y vivir eternamente.
El bautismo de Juan es sólo un signo, no llega a la realidad interior de las personas; sí era un llamado de atención… El Bautismo que nos ofrece Cristo, nos injerta en su Cuerpo, nos hace participar de la vida divina y nos infunde el Espíritu Santo, nos convierte en otros cristos.
La referencia a la sandalia, nos habla de la humildad… pero según la ley mosaica, cuando un hombre moría, quien le sacaba la sandalia, adquiría el derecho del matrimonio con la mujer. Cristo se ha desposado con nuestro corazón, Él se ha unido a nuestra realidad para siempre.
Oración: Señor, dame Vida con tu Palabra, quiero caminar con tu Corazón.
Contemplación:
Hago muchas cosas, pero sin sentido… no he tomado conciencia de la vida que me ofreces.
«Yo te ofrezco mi amistad, Soy el Camino…».
Quiero seguirte, despósame con tu Corazón.
Acción: Vivir para Cristo por el Espíritu.
Hno. Javier Lázaro sc.
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