Lectura: “Los reyes de oriente se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron”. (Mt 2, 9-11)
Meditación:
Dios se nos manifiesta en forma constante en el corazón. Nos da señales de su presencia; que nos desbordan interiormente y nos abren a un futuro lleno de esperanza, donde somos llamados a un nuevo nacimiento. Pero con frecuencia ignoramos estos signos, pues nos exigen un cambio, un camino de conversión.
Los reyes magos buscan la verdad y se les muestra de una forma imprevista; pero están abiertos a la sorpresa y siguen a la estrella. No saben dónde terminarán, pero tienen la certeza de que el misterio y la comunión con Dios llenan sus corazones; viven confiados.
Nosotros estamos recibiendo el llamado de Dios, que nos pone en camino, nos saca de la pasividad. No son ideas o pensamientos fríos. El Espíritu siempre nos lleva al encuentro personal, con nosotros mismos y con los otros; en este proceso siempre nos acompañan la Virgen María y Jesús.
Oración: Señor, dame la gracia de reconocer tu llamado.
Contemplación:
Tengo muchas señales interiores… y ruidos que me confunden…
«Yo te llamo a mi amistad; estoy contigo… deseo que aprendas de la escucha de nuestra Madre».
Quiero entregarte mi corazón y adorarte como los reyes magos.
Acción: Adorar al Niño Jesús.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano