Lectura:
“El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”». Y, llamando a la gente, les dijo: «Escuchad y entended: no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre»” (Jn 15, 9-11).
Meditación:
Con frecuencia caemos en la tibieza y la rutina, entonces no le encontramos sentido o consideramos la oración como una pérdida de tiempo. Pero la dificultad está en que no implicamos el corazón… es posible que movamos los labios… pero no movemos nuestros afectos, despertando así el deseo de vivir con y para Cristo.
Nos quejamos de la forma de ser de las personas de nuestro entorno,… pero no somos conscientes que interiormente producimos sentimientos y razonamientos peores, que nos debilitan en el camino del bien y además lo manifestamos a los demás, profundizando lo negativo y contagiando a los otros.
Estamos llamados a vigilarnos interiormente, reconociendo: las actitudes con que nos disponemos para el encuentro con los hermanos, las expresiones que decimos, la forma en que animamos a los otros a caminar hacia Cristo y la veracidad de nuestra alabanza a Dios.
Oración:
Señor quiero que mi corazón esté orientado hacia Ti.
Contemplación:
Acción:
Practicar la higiene mental y del corazón.
Hno. Javier Lázaro sc
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