Cerrar una etapa

17 diciembre, 2025

Nuestro colegio celebró con gran emoción la ceremonia de entrega de medallas y diplomas a los egresados del Nivel Secundario, un encuentro que reunió a alumnos, familias, docentes y directivos para compartir un momento profundamente significativo para la vida institucional.

La jornada comenzó con una Misa en la que se bendijeron las medallas que luego recibirían los estudiantes, en un clima de recogimiento y acción de gracias por el camino recorrido. Este espacio permitió poner en manos de Dios los años compartidos, los aprendizajes y los vínculos construidos.

Finalizada la celebración religiosa, tuvo lugar el acto académico. Uno a uno, los egresados subieron al escenario para recibir sus diplomas y medallas, símbolos del compromiso, la dedicación y el esfuerzo sostenido a lo largo de su trayectoria escolar. Las palabras de directivos y docentes destacaron no solo el desempeño académico, sino también los valores que identifican a la comunidad belgranense.

El encuentro concluyó con aplausos cargados de emoción y orgullo, celebrando a una nueva promoción que lleva consigo el sello del Colegio Manuel Belgrano y el desafío de proyectar lo aprendido en su vida futura.


 
¡Los invitamos a revivir el discurso de despedida!


«Hermanos, equipos directivos, equipo docente, familias, alumnos, exalumnos, queridos egresados:

Cuando comienzo a pensar en estas palabras, me surge una pregunta que irrumpe en mi mente y me invita a mirar hacia atrás, hacia lo vivido: ¿qué significa terminar y cerrar un ciclo?

Entonces pienso en este cierre del que ustedes son protagonistas e intento imaginar cada momento vivido en el colegio.

Cuando iniciaron el Jardín, aprendieron que el mundo va más allá de mamá y papá. Aprendieron a vincularse con otras nenas y nenes, con sus mismos miedos. Aprendieron que el tren, de la mano de la seño, los llevaba de un lugar a otro; que ella era ese lugar seguro cuando mamá no estaba.
Aprendieron a jugar, a recortar, a escribir su nombre y a resolver sus primeros conflictos, a superar dificultades y frustraciones.

Y cerraron un ciclo para empezar otro, con una mochila de rueditas cargada de nuevas herramientas y expectativas. Llegaron a Primaria: más responsabilidades, más estudio, más tareas, otros juegos, otros vínculos… señales claras de que estaban creciendo. Cerraron otro ciclo, con una mochila que ya no subiría más por la rampa.

Y comenzaron este último tramo que hoy finalizan: el Secundario.
Muchas veces escuché decir que es la mejor etapa de la vida; personalmente creo que cada etapa vivida debe ser la mejor.

En estos seis años vivieron nuevas experiencias, sumaron vínculos, aprendieron, se frustraron y siguieron aprendiendo. El colegio les dio en cada etapa lo que necesitaron para superarla. Hubo risas, llanto, enojo, felicidad, tristeza y alegría. Hubo momentos que no se borran, y que deben quedar como recuerdos que impulsen hacia adelante, porque hoy comienza otra etapa.

Una etapa en la que la seño ya no será la máquina del tren, ni la maestra quien interceda en una pelea, ni el profe quien dé una y mil oportunidades para entender un ejercicio. Se viene el tiempo de las decisiones. El año que viene estarán solos frente a lo que elijan para su futuro.

Es probable que con muchos de ustedes no volvamos a vernos, pero como equipo docente sabemos que dimos lo mejor que pudimos: con amor, con paciencia, con límites y, sobre todo, con vocación. Ojalá que, si algún día nos reencontramos, nos cuenten de sus logros, de sus familias, de sus vidas construidas sobre los valores que primero sus familias y luego el colegio les enseñaron.

Habrá siempre personas que serán pilares fundamentales: mamá, papá, abuelos. Ellos no fallan cuando los necesitamos y son ese lugar al que siempre volvemos cuando nos sentimos vulnerables.

Cerrar un ciclo es hacer un balance de lo vivido y lo aprendido. Es abrir una puerta hacia algo mejor, con incertidumbre y miedo, sí, pero con la certeza de que el camino recorrido nos dio herramientas para enfrentarlo.

Queridos egresados, cada uno sabe qué lleva en su mochila. Hubo encuentros y desencuentros, aciertos y desaciertos, límites y transgresiones. De todo se aprende, de todo se rescata algo valioso, aunque no sin desencanto.

Para los padres también termina un ciclo. Aquel niño del Jardín hoy sale preparado para encarar su futuro. Difícil, sí… pero con la tranquilidad de saber que lo construido durante todos estos años fue lo que necesitaban.

¿Y para los docentes? También termina un ciclo.

Cada promoción es un cierre para todo el equipo: profesores y preceptores. Cada una es distinta, plantea desafíos nuevos y exige repensar estrategias. A veces resultan, otras no tanto, pero siempre dejan aprendizaje.

Queridas familias, gracias por confiar en el colegio, con acuerdos y desacuerdos. Todos compartimos un objetivo común: sus hijos, su mayor tesoro.

Queridos colegas, gracias por el trabajo diario, por el esfuerzo, el compromiso, el acompañamiento y el amor puesto en esta vocación que nos une: ser docentes.

Queridos chicos, hoy cierran este ciclo en el colegio que los vio crecer. Salgan a la vida a buscar su mejor versión, sin olvidar los valores que el colegio y sus familias les transmitieron:

amor a Dios, a la Patria y al Hogar».