Con el corazón lleno

17 diciembre, 2025

Durante la colación de 6.º de Primaria, las palabras de Mariel Degese -directora- acompañaron el cierre de una etapa fundamental en la vida de nuestros alumnos.

¡Los invitamos a revivirlo!


«Hermanos, autoridades de Nivel Inicial y Secundario, vicedirectora, querida Claudia Paladino, docentes, padres, queridos chicos:

Tengo hoy la gran responsabilidad y la alegría de dirigirles unas palabras que intenten resumir este paso por la escuela primaria y que, Dios quiera, les permitan descubrir algún mensaje que pueda servirles en este nuevo recorrido que van a comenzar.

Culminar esta etapa implica mucho más que despedirse de sus seños o cerrar carpetas y contenidos. Es una oportunidad para mirar hacia atrás, reconocer lo vivido y darle sentido al camino transitado. Cada uno de ustedes vivió un año único, con desafíos, aprendizajes y momentos inolvidables.

En el camino de aprender no todo fue lineal ni sencillo. Seguramente hubo días llenos de fuerza, alegría y responsabilidad, y otros en los que el cansancio y el desánimo fueron protagonistas.

Recuerden siempre que todo lo que tiene valor cuesta. Hay que dejar de esperar que todo sea fácil, placentero y cómodo, para dar lugar a situaciones que, en ocasiones, incomodan, pero dejan una enseñanza y una huella que marcará los próximos pasos. Crecer no es fácil, pero tampoco es imposible. Por eso, cuiden y valoren este tiempo de ser niños. Disfruten jugar, reír, imaginar y hasta, a veces, aburrirse.

De algo tienen que estar muy seguros: en todo este proceso hay personas que iluminan y hacen más llevadera la tarea cotidiana. Sus padres y, aquí en la escuela, sus docentes, quienes escuchan sin juzgar, sostienen e inspiran cuando falta motivación y les recuerdan que no están solos. Por eso, recurran a ellos cuando se sientan agobiados o no encuentren el camino.

A los padres les digo, con total convicción: cuiden el corazón y el tiempo de sus hijos. Recuerden que a un niño no se le pregunta si está de acuerdo o no con un límite, porque no estamos al mismo nivel de experiencia ni de madurez. No todo es negociable; las decisiones importantes las toman ustedes. Los adultos acompañamos el malestar que esto pueda generar, pero no cedemos ante la puesta de límites. Criar con respeto no es hablarles bonito: es actuar. Las palabras sin acción no sirven. Si decimos que vamos a hacer algo, debemos hacerlo, porque las palabras tienen valor, aunque hoy parezca que no. Ser firme no es ser autoritario ni agresivo; y ser amable no es ser complaciente, suplicante o permisivo.

A los docentes, recordarles que somos profesionales de la educación, formados para enseñar, orientar y guiar a nuestros alumnos. Nuestro rol es acompañar a cada niño desde una mirada integral, priorizando su derecho a una educación de calidad. Lo hacemos siguiendo una pedagogía de la confianza, tal como nos inspira nuestro Ideario Corazonista, por encima de intereses o expectativas particulares. Educamos desde el Corazón de Jesús, fuente de Amor.

Recuerden que una escuela que no incomoda, no exige ni pone límites es una escuela que no educa.

Gracias, papás; gracias, seños y profes, por cuidar la mente y el corazón de nuestros niños, porque —como decía el papa Francisco— también es una forma de amar a Dios con todo nuestro ser. Recuerden que la prisa y el ruido sofocan el alma: es necesario aprender el arte del silencio interior.

A ustedes, chicos, quiero expresarles que nos sentimos muy felices de haber acompañado su paso por el Nivel Primario, tratando siempre de darles el mejor ejemplo, con errores y aciertos, y mostrándoles que todo sacrificio vale la pena y tiene su recompensa. Gracias por sus sonrisas, por sus abrazos cariñosos, por sus chistes, por su inocencia y por darle sentido a nuestra vocación cada día. Creemos que cada uno de ustedes puede florecer; por eso, nunca pierdan la esperanza y cuiden su corazón, porque la esperanza nace desde dentro.

A todos les deseo que esta Navidad los encuentre preparados para recibir a Dios, que entendió claramente que, para ayudarnos a comprender y conocer, debía hacerse uno de nosotros. Que el año próximo nos encuentre unidos y entusiasmados, porque tenemos mucho trabajo por delante. Pedimos a Nuestra Señora de Luján que interceda por esta Argentina que nos necesita, y al Sagrado Corazón de Jesús que nos conceda un corazón semejante al suyo».

¡Muchas gracias y felices fiestas!