Donde la fe se vuelve vida

21 julio, 2025

“Ven y Verás” es un espacio de crecimiento espiritual que invita al encuentro personal con Cristo.

Pensado para jóvenes mayores de 18 años, propone un recorrido virtual basado en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. A través de un grupo de WhatsApp, meditaciones en YouTube, acompañamiento personalizado y la posibilidad de compartir con otros lo vivido, nos ayuda a discernir la voluntad de Dios en el día a día.


¿Y si Dios también te hablara por WhatsApp?

A través de un testimonio, conocé la experiencia de quienes se animan a vivir esta propuesta espiritual en comunidad.

En «Ven y Verás» estoy aprendiendo a detenerme. Y no es poca cosa en un mundo que corre. Detenerme para mirar hacia adentro, escuchar lo que me habita, ponerlo en palabras y compartirlo con otros que también están en búsqueda.

Cada semana llegan dos meditaciones basadas en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. A través de ellas, voy reconociendo que no todos los pensamientos que me rondan vienen de Dios. Algunos vienen de mí misma, otros del mal espíritu, y otros —los que dan paz profunda— del buen Espíritu. “Ven y Verás” nos ayuda a afinar esa escucha interior, a distinguir, a decidir desde la Verdad.

El acompañamiento personal me da herramientas concretas para discernir. Ya no me quedo con lo que siento: lo escribo, lo converso, lo pongo en oración. Poco a poco, me descubro eligiendo mejor, con más libertad, con buenos propósitos y menos autoexigencia.

Y algo que sostiene muchísimo el camino es leer a los demás en el grupo de WhatsApp. Entender que no estás solo, que lo que te pasa también les pasa a otros, que nos inquietan las mismas preguntas. Ese eco compartido alivia el alma y nos impulsa a seguir creciendo.

Me sostiene la certeza de que Dios no deja de hablar: solo hay que hacer silencio y prestar atención. “Ven y Verás” es una gran ayuda para mantenernos despiertos y no perder las infinitas oportunidades que Dios nos ofrece cada día: amar más, vivir con sentido, dejarnos abrazar por su misericordia y lanzarnos con valentía al proyecto que soñó para cada uno.

Esta propuesta no es solo cuestión de fe. Es una fe que se vuelve vida. Y una mirada que, una y otra vez, vuelve a Cristo”.



¿Querés intentarlo?