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19 febrero, 2025

Comprometidos con el crecimiento de los niños y sus familias, les proponemos a continuación un tema central en la formación integral de los hijos: la teoría del apego.

El apego es una pieza clave en el desarrollo de los niños. No solo influye en su bienestar emocional en la infancia, sino que también impacta la manera en que, en la adultez, gestionan sus emociones y relaciones.

El psicólogo británico John Bowlby desarrolló la teoría del apego (1969-1980), explicando que los seres humanos tenemos una tendencia innata a buscar la cercanía de nuestras figuras de apego, especialmente en momentos de angustia o peligro. Sin embargo, el apego no es solo un vínculo de amor o dependencia, sino una relación especial que influye en la seguridad emocional y la autonomía del niño.

Según el psicólogo Rafa Guerrero, el apego es “un lazo emocional invisible entre el niño y sus cuidadores principales, que es asimétrico: los adultos satisfacen las necesidades del menor, pero no ocurre a la inversa”. La forma en que los adultos responden a estas necesidades durante los primeros años (0-5) determina el tipo de apego que el niño desarrollará:

Apego seguro: surge cuando el niño recibe respuestas sensibles y coherentes de sus cuidadores, lo que le brinda confianza para explorar el mundo.
Apego inseguro evitativo: se da cuando los padres minimizan o ignoran las necesidades emocionales del niño, interpretándolas como caprichos.
Apego ansioso-ambivalente: suele darse en contextos de sobreprotección, donde los temores de los adultos interfieren en la autonomía del niño.
• Apego desorganizado: se presenta cuando los cuidadores no pueden ofrecer estabilidad emocional, generando confusión e inseguridad.

El apego es dinámico y dura toda la vida, como señala Vigotsky: a medida que los niños crecen, encuentran nuevas figuras de apego fuera del hogar, como los docentes.

Con el inicio del ciclo lectivo, es natural que los niños enfrenten emociones como expectativas, temores o ansiedad. Separarse de su entorno familiar para construir nuevos vínculos es un proceso necesario en su desarrollo. Por eso, es fundamental que los adultos les brinden una base segura desde la que puedan explorar el mundo y volver cuando lo necesiten.

Algunas estrategias para fomentar un apego seguro son:

  1.  Establecer límites y normas claras, enfocándose en la conducta y no en la persona.
  2.  Mantener una comunicación fluida y practicar la escucha activa.
  3.  Brindar calidez emocional.
  4.  Fomentar la autoestima.
  5.  Mostrar empatía y sensibilidad.
  6.  Estar disponibles emocionalmente.

Al igual que los niños, las familias también deben adaptarse a esta nueva etapa. La confianza, la tranquilidad y la disponibilidad de los adultos son claves para que la transición del hogar al ámbito escolar se dé de manera armoniosa.

Para quienes quieran seguir profundizando en este tema, les compartimos dos videos de especialistas y una infografía:

«La importancia del apego seguro». Rafa Guerrero, psicólogo

Apego Seguro. Claves para generar un vínculo sano con mi hijo. www.ponspsicologia.com