La confianza en el niño ayuda a un crecimiento constante

19 febrero, 2025

El mundo cambia, pero cada persona tiene una identidad única e irrepetible. Por ello, niños y jóvenes pueden plantearse ideales propios que los impulsan a lo grande, comprometiendo su voluntad y organizando su tiempo. Así, alcanzan una realización plena y con alegría.


Como padres y docentes, los acompañamos en este proceso aplicando la pedagogía de la confianza. Esto último implica:

  1. Descubrir nuevas posibilidades de movimiento, comunicación y autonomía. Con una mirada cariñosa confirmamos sus avances; con palabras de aliento y presencia, sostenemos su esfuerzo.

  2. Aprender a escuchar el “no”, comprendiendo los límites del camino verdadero. La autoridad bien ejercida da vida y seguridad; en cambio, la permisividad extrema o la falta de principios generan desconfianza y desmotivación.

  3. Confiar en su capacidad de tomar decisiones según su madurez. La formación ética, las costumbres familiares y el marco de relación con los demás son pilares en este proceso.

  4. Valorar sus cualidades y la belleza en sus tareas, juegos o emociones. Aunque intenten imitarnos, los alentamos a descubrir su propia forma de ser y hacer las cosas.

  5. Aprovechar el tiempo y jerarquizar objetivos. En la adolescencia, la pérdida de tiempo puede generar desconfianza, angustia y desmotivación. Los buenos hábitos se forman desde la infancia.

  6. Cultivar la prontitud y la diligencia. Realizar las tareas cotidianas con orden y rapidez ayuda a fortalecer el carácter y la autonomía.
  7. Administrar bien el tiempo para favorecer la convivencia. Cuando los tiempos están organizados, todo fluye mejor y se genera un ambiente armonioso.

  8. Vivir el orden como adultos, dando ejemplo de confianza y seguridad. Priorizar lo importante permite una mejor escucha y una relación más saludable con los demás.

  9. Descubrir talentos y carismas sin depender de la validación externa. Los niños necesitan ser guiados de la mano hasta que logran caminar solos.

  10. Fomentar el diálogo entre padres, docentes y niños. Escuchar sus miedos y fantasías, ayudándolos a reconocer sus logros, fortalece su confianza y autoestima.

Acompañar con confianza es brindar herramientas para que los niños crezcan con seguridad, motivación y alegría.

Hno. Javier Lázaro sc.