¡Llegó el gran día!

28 mayo, 2025

Eucaristía, ofrenda de lo que somos, lo que tenemos y lo que necesitamos.

Llegó el día tan anhelado para los alumnos de 5.º año del Nivel Primario. Jesús los esperaba en su mesa para celebrar la fiesta del amor. Acompañados por sus familias, docentes y la comunidad corazonista, más de 80 niñas y niños recibieron su Primera Comunión.

Este sacramento contiene verdadera, real y substancialmente el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de nuestro Señor Jesucristo. Es fuente y cima de la cristiandad: comprende todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, al propio Cristo.

Jesucristo, al instituir la Eucaristía, quiso permanecer en medio de nosotros, ser el alimento espiritual de nuestra alma y dar a su Iglesia un sacrificio visible y digno de la majestad infinita de Dios.


“Si a la Eucaristía no le cargamos la vida, va careciendo de sentido y queda como un rito exterior o extraño a nuestra fe. Hoy la tomamos como ofrenda de lo que somos, de lo que tenemos y de lo que necesitamos. Hay una estrecha unión entre la Eucaristía y la Liturgia de la Palabra, y ambas mesas son de gran alimento para nuestra vida”.
— P. Mario Sánchez, ex asesor de la Comisión Arquidiocesana de Liturgia del Arzobispado de Córdoba.


Así lo vivieron nuestros niños desde el inicio de su preparación, hace ya más de dos años. Pero no estuvieron solos: sus familias fueron parte esencial de este camino, participando de momentos de escucha, reflexión, oración y celebración eucarística. A través del compartir, pudieron entender que solo amamos al Cristo de la Eucaristía si también amamos a nuestro prójimo.

Con emoción y ternura, ese día escuchamos frases como:

  • “Me sentí muy feliz por estar más cerca de Dios. También recordé la importancia de la fe en mi vida».
  • “Cuando llegó el momento de recibir la Comunión, estaba muy nervioso, pero también muy feliz. El sacerdote me dio la hostia y dije ‘Amén’ con una sonrisa. Mis papás me acompañaron y felicitaron”.
  • “El día de la Primera Comunión me desperté temprano y estaba muy nervioso. ¡Mis papás habían preparado una ropa especial! Había mucha gente en la capilla, pero la seño nos había dicho que no nos preocupáramos por nada, que lo más importante era recibir a Jesús”.

“La Primera Comunión es la culminación de una etapa de vivencia infantil de la fe, y el comienzo de otra que debe conducir a la madurez de la fe cristiana. Para que el niño camine hacia esa madurez, es fundamental el acompañamiento y apoyo de la familia, empezando por los padres. Los primeros responsables de la educación en la fe de los niños son sus padres. La mejor ayuda para alimentar esa fe es la vida cristiana de los propios padres.”
— P. Martín Gelabert Ballester, fraile dominico.


Felicitamos a nuestros alumnos de 5.º año y los animamos a crecer en la fe, siendo verdaderos discípulos de Cristo, confiando siempre en su mirada amorosa y piadosa.