Madre mía, haz que mi corazón alabe a Dios

12 diciembre, 2024

Meditación:

La Virgen María va a visitar a su prima Isabel, que la recibe con una felicitación por haber creído a Dios. Nuestra Madre acepta esta felicitación, expresa su alegría y además nos muestra el origen o la fuente de la alegría: es Dios, el Salvador que ya se ha encarnado en su seno y el Espíritu Santo que la ha desposado.

María reconoce su pequeñez y la grandeza de Dios. Sale de su “yo” y ve la obra que el Espíritu realiza en su corazón. Pero no se apropia esta alegría, nos hace partícipes a nosotros, que también la podemos felicitar a lo largo de las generaciones.

La clave de la vocación de María es que acepta la misión que Dios le encomienda e inmediatamente se pone en camino, va a ayudar a su prima; se entrega al servicio de los demás, realiza lo que dice.

Oración: María, Madre mía, haz que mi corazón alabe a Dios.

Contemplación: 

  • Algunas veces solo me lamento… no veo lo bueno…

  • Yo te llamo a la alegría… Alégrate con nuestra Madre, canta la belleza de su Corazón.

  • Quiero despertar mi corazón y alabarte.