Nuestros valores para el 2025

2 diciembre, 2024

Interioridad. Diálogo. Templanza.

Al elegir estos valores trabajamos todos. Pues cuando crecemos en unos, se despliegan los demás. 

Y aunque hablamos de valores en un lenguaje coloquial, en realidad nos proponemos conquistar virtudes: hábitos buenos que nos equipan como personas, nos fortalecen, y nos dan la libertad necesaria para educarnos, crecer y ser felices.

Alcanzar virtudes requiere:

> Intencionalidad, fijar como objetivo lo que es racionalmente bueno.

> Esfuerzo, mediante la repetición, constancia y voluntad.

> Inspiración, viviendo en una atmósfera de ideales que nos impulsen a lo grande.

Ser exigentes, con nosotros mismos y con quienes educamos como padres y docentes, es un camino de crecimiento que conduce, a mediano plazo, a la alegría. En cambio, el “dejar hacer”, la indiferencia y la falta de metas claras son formas de abandono que generan tristeza y desesperanza.

Tradicionalmente, las virtudes cardinales —prudencia, justicia, fortaleza y templanza— han sido la brújula que orienta la vida humana. A estas, se suman las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad—, que nos elevan como hijos de Dios.

Estas y todas las virtudes siguen siendo necesarias incluso en la era de la inteligencia artificial. Por eso, como todos los años, en 2025 nos enfocaremos en tres de ellas:


  • La interioridad es la capacidad de entrar en nuestro corazón, descubriéndonos amados, acogiendo al otro, encontrando el sentido de la vida y sirviendo gratuitamente. Nos invita a un silencio fecundo, donde podamos reconocer nuestras emociones, sanar heridas, agradecer el pasado y abrirnos al gozo interior.

  • El diálogo es la capacidad de escuchar, generar encuentro, expresar lo bueno de los otros, buscar el bien común y decir la verdad con caridad. Es especialmente necesario en una sociedad plural, ya que tiende puentes de unidad, busca valores comunes y fortalece la fraternidad.

  • Por último, la templanza es la capacidad de ordenar tiempos y espacios, equilibrando descanso, estudio, trabajo y relaciones; utilizar las redes sociales con moderación; cuidar la intimidad propia y ajena; y alimentarnos saludablemente. Aunque a veces subestimada, sostiene las demás virtudes al ordenar los aspectos concretos de la vida.

Cultivemos juntos estos valores para que sean la guía de nuestros pasos durante el nuevo ciclo lectivo.

Hno. Javier Lázaro sc.