En agosto dimos un paso más: complementamos estas entregas con la visita del psicólogo clínico y educacional Arturo Clariá, quien nos compartió herramientas concretas para acompañar a niños y adolescentes en uno de los grandes desafíos actuales, las pantallas.
Clariá nos recordó la importancia de ser padres reales en tiempos virtuales. Nuestros hijos necesitan vernos presentes, atentos, no cabizbajos detrás de una pantalla. En una sociedad “líquida”, marcada por la inmediatez y lo descartable, el desafío es construir lazos sólidos y duraderos, que no se vivan como un reel que se pasa con un click.
Los adolescentes, generación “Netflix”, están especialmente expuestos: la hiperestimulación y el consumo excesivo de pantallas se vinculan con depresión, impulsividad y dificultades en la regulación emocional. Allí es donde los adultos tenemos un rol irremplazable: presentar alternativas, sentar bases y ser guías.
7 de cada 10 chicos de 9 a 17 años vieron contenido sobre cómo adelgazar.
5 de cada 10 vieron imágenes o videos sexuales.
4 de cada 10 hicieron apuestas online.
1 de cada 3 se encontró cara a cara con alguien que conoció por internet.
7 de cada 10 adolescentes consume pornografía.
El 80% de los varones y el 40% de las mujeres tuvieron su primer acercamiento a la pornografía a los 12 años.
Tiempo recomendado por la OMS: 0 a 2 años: nada; 2 a 5 años: 30 minutos diarios; 6 a 12 años: 1 h 30; 13 en adelante: 2 h.
Los niños no pueden autorregularse solos: necesitan adultos presentes que acompañen, pongan límites y sean su “lóbulo frontal” hasta que su cerebro madure.
El celular provoca daños orgánicos y psicológicos, y abre la puerta a riesgos como grooming, sexting o apuestas online.
Los adolescentes sienten emociones intensas, buscan satisfacción inmediata y aún no tienen desarrollada su capacidad de autocontrol.
La tecnología nunca podrá reemplazar el valor de un abrazo.
¿A qué edad les damos un celular o redes? ¿Qué hago si ya se lo di?
- Según Jonathan Haidt, entregar celulares recién desde los 14… y al principio, solo para llamadas.
- Siempre con acompañamiento.
- Se puede armar un contrato por escrito con condiciones claras.
- Si ya se entregó, estamos a tiempo de repensar la estrategia.
- Supervisar y controlar es parte de la tarea adulta.
Evitar celulares en el colegio.
Postergar redes sociales hasta los 16.
Favorecer el juego libre, la autonomía y la responsabilidad en el mundo real.
Ser ejemplo: ¿qué hago yo con las pantallas?
Dar otras opciones (lectura, deporte, arte).
Dejar que se aburran: creatividad.
Ayudar a tolerar la frustración.
Ejercitar la paciencia.
Fomentar la autonomía.
Detenernos y mirarlos.
Empatizar con sus intereses.
Compartir momentos reales.
Que se sientan queridos.
Si queremos aprender más, nos recomendó leer a Cathering L’Ecuyer, Marian Rojas, Carolina Perez Stephens, Jonathan Haidt, Carina Castro Fumero y Rubén Baler.
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