Compartimos a continuación el mensaje dedicado con cariño a los alumnos de 6° EP en su Acto de Colación:
«Finalmente estamos acá, despidiendo una etapa en la que aprendimos muchísimas cosas. Intentamos, como comunidad educativa, abrir muchas puertas para que puedan descubrir por sí mismos el mundo que nos rodea y del cual somos responsables. Y cada vez que esa puerta se abre, nos desafía, nos interpela y nos cuestiona. Nos saca de la zona de confort y nos pone en movimiento para seguir creciendo y enriqueciendo nuestra persona. Quiero preguntarles ahora: ¿Qué van a hacer con todo lo que aprendieron? Espero, y esperamos, que puedan ponerlo al servicio de los demás y que los ayude a afrontar nuevos aprendizajes. Es el ciclo de la vida.
Juntos, los docentes, buscamos formarlos como estudiantes autónomos, porque lo cierto es que nadie puede estudiar por ustedes, ni aprender por ustedes. Ese es un trabajo personal que requiere esfuerzo, compromiso y mucha responsabilidad. Por eso siempre repetimos, una y otra vez, que de nada sirve copiarse o que mamá, papá, o alguien más asuma la responsabilidad que les corresponde exclusivamente a ustedes. ¿Es difícil? Sí. ¿Necesario? También.

Crecer es inevitable, lo hacemos sin darnos cuenta, pero lo que sí depende de nosotros es cómo crecemos y, en este sentido, mucho tienen que ver las personas que nos rodean, pero, sobre todo, la experiencia de la cercanía de sus papás y las personas que los cuidan. Que puedan saberse escuchados y acompañados. No me canso de repetirles que tienen que hablar con ellos para que puedan orientarlos y, con su ayuda, elegir siempre lo bueno y lo verdadero.
Aquí viene otro punto que hemos hablado muchas veces: elegir y optar siempre por la verdad. Es difícil reconocer nuestros errores, pero también es muy sanador y liberador. Sostener mentiras es un trabajo que cansa y angustia, llena el corazón de miedos y nos aleja de las personas que queremos. Por eso vuelvo a decirles: la verdad, ante todo.
Deseo de todo corazón que puedan profundizar entre ustedes los lazos de amistad y de respeto, descubriendo y valorando en cada compañero sus riquezas y lo hermoso y bueno que hay en cada uno. Descubrir a Jesús que los habita y nos habita. Cuídense entre ustedes. Sean buenos compañeros, sepan decir NO cuando alguien puede salir lastimado.
La escuela es apenas una parte de sus vidas, pero la familia estará siempre con ustedes. Sean personas de familia, defiéndanla y cuídenla. Compartan con ella sus experiencias, las lindas y las difíciles, para que juntos puedan pensar soluciones, reflexionar y seguir creciendo.

No quiero dejar de agradecer a sus docentes que, desde el Nivel Inicial y durante toda la etapa de Educación Primaria, entregaron algo de sí mismos y participaron en la educación de ustedes. Tratamos de acompañarlos ayudándolos a alcanzar pequeños logros que los colocan hoy en esta silla de egresados. Queridas maestras y profesores, gracias. Ánimo y confianza. Con todos los aciertos y errores que hayamos cometido, hemos hecho lo mejor que pudimos, tratando de llevar adelante el legado del Padre Andrés Coindre y del Hermano Policarpo: “Tener el corazón puesto en la educación”.
A los señores padres, quiero agradecerles por dejarnos participar en la educación de sus hijos e invitarlos a redoblar los esfuerzos para que tengamos una comunicación abierta, transparente, respetuosa, reflexiva y de mutua colaboración. Acerquen el oído y dense el tiempo para escuchar, pierdan el miedo a poner los límites que consideren necesarios y sepan reconocerles sus logros. Sobre todo, ayúdenlos a reconocer y aceptar sus errores y equivocaciones sin justificarlos. Sean buenos soportes para sus hijos, que siempre los van a necesitar.
Queridos chicos, en nombre de todo el personal docente, los felicito y les deseo un hermoso tiempo de Adviento, que los prepare y ayude a dejarse habitar por Dios y, con Él, ir al encuentro de los demás para caminar juntos cada día».
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