Lectura: Dice Isabel «¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor» (Lc 1, 43-45).
Meditación:
La Virgen María va a ayudar a su prima Isabel, que ya mayor, va a ser la madre de Juan Bautista. A la llegada de María, Isabel pierde todos los miedos, se abre a la confianza y a la alegría. La voz de María llena de paz y confianza a Isabel; su marido Zacarías, todavía está cerrado al misterio, a la obra de Dios, no cree, sigue mudo.
Isabel por el don del Espíritu, en un instante, reconoce en María a la Madre de Dios; se siente dichosa por recibir su visita; ahora es fecunda por gestar a su hijo, pero mucho más por creer por la fe. Esto lo manifiesta, lo expresa, en la forma de saludar a María.
Al cantar, expresar, las maravillas que Dios hace en los demás, de ver sus dones, las cualidades que tienen, nos abre a la esperanza, nos permite descubrir que el Espíritu también nos ha enriquecido con su gracia.
Oración: Señor, abre mi corazón a la alabanza, haz que cante tu amor.
Contemplación:
Me comparo con otros, no veo lo bueno … me cierro sobre mí…
«Yo te llamo a alegrarte y cantar…».
Quiero alegrarme con tu compañía y el amor de María.
Acción: Expresar lo bueno de los otros.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano