Lectura: “Una mujer pecadora… Y colocándose detrás de Jesús, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!»”. (Lc 7, 37-39)
Meditación:
Jesús conoce perfectamente cómo es nuestro corazón y recibe con alegría aquello que podamos darle, para sanarnos con su misericordia y llenarnos de su paz. La mujer pecadora, salta todas las barreras sociales y por encima de todo pone el encuentro con Cristo.
No se acerca por sus méritos, ni por sus conocimientos, ni la posición social… Se postra a sus pies por su amor, por su confianza, por sus pecados,… camina hacia Él por los afectos, el arrepentimiento, sus lágrimas, … con actitud de humildad, de conversión y de amistad con Cristo.
El fariseo se quedó en sus conceptos y prescripciones, es frío y distante. La mujer nace de nuevo, establece un vínculo de gratuidad, acoge el don de infinito del perdón, celebra el amor de Dios en su vida, acoge la gracia.
Oración: ¡Señor dame humildad y haz que me eche a tus pies confiado!
Contemplación:
Mi orgullo me impide reconocer mis pecados y vivir en tu Amistad…
«Yo Soy la Vida, quiero que seas feliz… deja que te ame».
Quiero nacer de nuevo, infúndeme el deseo de conversión…
Acción: Celebrar la misericordia de Dios.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano