Lectura: “La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino». Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga». Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una…” (Jn 2, 3-6).
Meditación:
La Virgen María, ve la necesidad y se la presenta a Jesús; aunque la respuesta de Jesús nos desconcierta… María sigue confiada y va a la cocina y preparar a los sirvientes: “hagan lo que Él les diga”. Está segura que ahora sí ha llegado la hora del Mesías.
Cuando Jesús adolescente se pierde en el Templo, María y José, le ayudan a discernir su vocación y le hacen ver que todavía no había llegado su hora, por eso vuelve obediente a Nazaret. Pero ahora es la Madre quien le impulsa a comenzar el anuncio del Reino.
Están juntos en las bodas de Caná; pero María ve que en la relación de desposorio no hay alegría (simbolizado en el vino). Pero la presencia de Cristo en la familia-Iglesia, lo cambia todo, hace que se viva la alianza y la entrega.
Oración: Señor, dame la alegría del Espíritu para que viva tu Alianza.
Contemplación:
Sigo la rutina de cada día… pero sin alegría…María ayúdame.
«Yo me desposo con tu corazón… me ocupo de ti… te colmo de gozo».
Jesús, sólo quiero vivir para Ti.
Acción: Poner a Cristo en el centro de mis relaciones interpersonales.
Hno. Javier Lázaro sc.
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