Lectura: “Es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre»” (Mc 7, 21-23).
Meditación:
Nos quejamos del mal que nos rodea en la sociedad y en cierto modo eludimos nuestra responsabilidad personal. Justificamos nuestro mal obrar por las circunstancias del entorno y con frecuencia nos resignamos a vivir en el pecado. No vamos a mejorar el mundo, pero sí podemos trabajar sobre nuestro corazón; no vamos a cambiar a las personas que nos rodean, pero sí podemos convertirnos.
La mayor dificultad está en nuestro interior, en los malos pensamientos y sentimientos que nos asaltan; pero que nosotros profundizamos, en lugar de rechazarlos y focalizarnos en el bien del ideal que Jesús nos propone. Al vincularnos con Cristo, acogemos su mirada, nos da otro paradigma, nos libera y nos hace caminar en su paz.
El examen diario, es sobre todo para agradecer la acción del Espíritu en nuestro corazón; pero también para ver que actitudes negativas generamos en nuestro interior y que es necesario cambiar, confiamos en la gracia.
Oración: Señor, dame un corazón nuevo.
Contemplación:
Vivo resignado en la desesperanza y busco compensaciones rápidas… que me esclavizan.
«Yo Soy el Camino… sígueme… quiero habitar en tu corazón».
Quiero que me enciendas en tu amor… te entrego mis pensamientos… solo quiero guardar tu Palabra.
Acción: Examinar mi corazón…
Hno. Javier Lázaro sc.
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