¡Señor, despierta mi corazón, sólo es tuyo!

17 septiembre, 2025

Meditación:

Jesús nos alerta sobre la tibieza, la indiferencia y la acedia. Hemos podido dejar que nuestro corazón se duerma y ya no guste los dones que proceden del Espíritu. El materialismo y el hedonismo, han podido apagar el deseo de amar, de encuentro con los otros, sentimos apatía hacia lo sublime, lo grande, lo bello… Hemos llegado a este estado por la falta de gimnasia del corazón.

En forma constante necesitamos ejercitarnos en el agradecimiento y la alabanza; aprender a conmovernos ante las mociones que nos llegan al corazón, detenernos ante la belleza de las cosas simples de la creación (una flor, el sol,…) o de las personas (la candidez de un niño, un sincero gracias…).

Cultivar la sensibilidad del corazón nos ayuda a entrar en la amistad con Cristo, que nos llena con su misericordia y la paz de su resurrección. Al vivir estas realidades nos convertimos en sus testigos y podemos despertar a los demás a la alegría.

Oración: ¡Señor, despierta mi corazón, sólo es tuyo!

Contemplación: 

  • Pruebo muchas cosas y todo me deja indiferente. He dejado morir el corazón…

  • «Yo Soy tu amigo y te llamo a vivir en comunión; te infundo la alegría…».

  • Quiero despertar mi corazón y vivir para Ti.