¡Señor, enséñame el silencio de la oración, para que hable a los otros de Ti!

9 septiembre, 2025

Meditación:

Nuestro corazón necesita despertar cada mañana a la alabanza, al encuentro profundo con Cristo. En la medida que dejamos deambular nuestro espíritu en cosas pasajeras, se produce un vacío interior. Es preciso generar una actitud de afecto cariñoso que nos ponga en comunión con nosotros mismos y con Dios. El agradecimiento, el dejarnos sorprender por la belleza que nos rodea, son motivos para vivir en la alegría.

Jesús pasa la noche en oración; fija su mirada en el Padre. Hace la entrega de su Corazón; le habla al Padre de nosotros, para luego poder hablarnos del Padre y del amor que nos tiene. Cristo está abierto a lo eterno y a lo humano; nos hace partícipes de su Reino.

Nos llama para que colaboremos con Él en el anuncio de la Buena Noticia. Gustamos la amistad de Cristo cuando se lo anunciamos a los demás. Entonces profundizamos la filiación con el Padre y la fraternidad con todos. También necesitamos tiempos prolongados de oración, que nos abran a recibir su gracia.

Oración: ¡Señor, enséñame el silencio de la oración, para que hable a los otros de Ti!

Contemplación: 

  • Con frecuencia hablo del Reino, pero no hablo contigo.

  • «Yos Soy la Vid, te infundo mi Vida».

  • Quiero estar en comunión, envíame tu Espíritu.