Señor, envíame donde quieras y haz que te vea en el prójimo

15 mayo, 2025

Meditación:

Como familia de Dios, estamos en comunión. Cada acción, interna o externa, obra o pensamiento, repercute en todos, porque formamos un solo Cuerpo, donde Cristo es la cabeza. Nunca estamos solos; siempre nos guía el Espíritu que nos envía el Padre. Ya no hablamos o actuamos en nombre propio, somos los enviados de Cristo.

Jesús ha tenido la iniciativa al elegirnos; sabe de nuestras debilidades y deseos; pero nos envía, para que seamos sus testigos en el mundo, anunciamos su Reino. El Espíritu Santo nos da los sentimientos y las actitudes que necesitamos. Cristo también es obediente al Padre, que sólo quiere nuestro bien y que seamos felices.

Cristo está presente en nosotros, que somos sus enviados; y también entramos en comunión con Él cuando recibimos a los que envía y nos hacen ver el Camino a seguir. Al acoger al hermano, recibimos a Cristo. Se hace presente en el necesitado.

Oración: Señor, envíame donde quieras y haz que te vea en el prójimo.

Contemplación: 

  • Gracias porque me eliges y me llamas para anunciar tu Reino.

  • «Yo te envío en mi Nombre, eres mi testigo».

  • Quiero recibir a los otros, en tu Nombre, como hermanos.