Lectura: “Jesús les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación»”. (Lc 11, 2-4)
Meditación:
Los discípulos ven y escuchan rezar a Jesús y le piden que les enseñe a orar; entonces nos enseña el Padrenuestro. Jesús nos llama a vivir confiados en Dios, pues es nuestro Padre. Esto lo vivenciamos cuando nos dejamos conducir por el Espíritu Santo, que nos santifica y hace que con nuestras acciones santifiquemos su Nombre, pues nos comportamos como hijos amados.
El Reino que pedimos, es el que nos lleva a la fraternidad entre nosotros, nos da la paz, nos permite vivir en la alegría y la esperanza firme del cielo. Pero este Reino se hace realidad unidos a Cristo, que nos alimenta con: su Palabra, el Pan de Vida de la Eucaristía y la gracia de la caridad hacia los necesitados.
Pero podemos amar cuando dejamos que nos sane el corazón, con el perdón. Es preciso que nos dejemos alcanzar por su infinita misericordia y seamos compasivos perdonando a los demás. Entonces nos sentiremos hijos y hermanos.
Oración: Señor, gracias porque eres mi Padre y soy tu hijo amado.
Contemplación:
Jesús hablas con el Padre… dame tus sentimientos… necesito al Espíritu Santo.
«Yo Soy tu Hermano y te llevo al Padre, abre tu corazón…».
Quiero vivir la filiación, los otros son mis hermanos
Acción: Orientar el corazón al Padre.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano